El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva apuesta a convertir
a la agricultura unos 70 millones de hectáreas que se encuentran
degradados.
El gobierno brasileño anunció ayer que brindará créditos por u$s 625 millones para intentar recuperar áreas de cultivo degradadas. El objetivo es aumentar las tierras destinadas a la agricultura en 70 millones de hectáreas, es decir, una superficie mayor que el área cultivada este año en el país, que fue de 46,8 millones de hectáreas.
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En caso de resultar exitoso, el plan permitiría a Brasil triplicar su producción agrícola en unos diez años, según afirmó ayer el ministro de Agriculturabrasileño, Reinhold Stephanes. También se apuesta a reducir los efectos inflacionarios causados por el aumento de los precios internacionales de los alimentos.
Los recursos serán ofrecidos a bajo costo por el estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) para agricultores dispuestos a invertir en la recuperación de áreas que fueron abandonadas luego de que sus suelos perdieran nutrientes, dijo Stephanes.
Según las previsiones oficiales, Brasil recogerá este año una cosecha récord de 144,3 millones de toneladas de granos, 8,4% superior a la de 2007.
Stephanes dijo que actualmente existen cerca de 210 millones de hectáreas de pastizales para la ganadería, pero que gran parte de esa área no se usa y unos 70 millones de hectáreas pueden ser aprovechados para la agricultura. La producción agrícola brasileña crecea un ritmo anual de 5% desde 1990, según cálculos del vecino país.
Agregó que el plan para recuperar las áreas degradadas también busca impedir que los agricultores devasten nuevas áreas de selva en la Amazonia para aumentar las tierras de cultivo. «No necesitamos derrumbar árboles para aumentar la producción, apenas mejorar las tierras que tenemos», dijo.
El ministro dijo, además, que la caña de azúcar es ejemplo de ese proceso de recuperación. «Más de 70% del crecimiento de los cultivos de caña registrado en los últimos años se produjo en áreas de pastizales que no eran aprovechadas», indicó.
En lo que respecta al etanol de caña de azúcar, el ministro dijo que la producción podrá crecer 137% hasta 2018, por lo que en diez años Brasil produciría cerca de 20.000 millones de litros de ese biocombustible, de los que consumirá 15.000 millones y exportará el resto.
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