Marco imponente para la XIX Fiesta Provincial de la Citricultura en Chajarí. Bernardino Panozzo, presidente de la Asociación de Citricultores de Chajarí, durante el momento de los discursos, junto a Alfonso Verta.
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Y el homenaje se rindió engalanando la ciudad de color naranja, en cada vidriera una alusión a la actividad más importante del lugar. También hubo concursos de embaladores de fruta y charlas técnicas sobre los problemas que afectan a la actividad. Por caso, preocupan ciertas enfermedades que atacan a las plantas como la mancha negra o la cancrosis, aunque también se analizaron nuevos males como el greening o actividades del quehacer citrícola como la calibración de los equipos pulverizadores.
Algunos conceptos dispersos durante las tres jornadas dejaron en claro que la citricultura no está bien en el país. «Tenemos un mercado sobreofertado, exceso de producción y un bajo consumo interno. Fue una mala campaña la 2005 aunque como lado positivo debemos reconocer que pese a los precios de venta irrisorios se mantuvieron las fuentes de trabajo», se indicó en una declaración pública dada a conocer por uno de los directivos de la
Lo cierto es que fiestas como las realizadas en esta ciudad entrerriana revitalizan una actividad, a veces muy ingrata, como la citricultura. La agroindustria frutihortícola argentina produce por un monto de u$s 1.000 millones y los cítricos frescos implican u$s 230 millones. Los cítricos son hoy la fruta más barata que se produce y vende en el país, y necesitarían un apoyo sustantivo del poder público para su crecimiento. En
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