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27 de octubre 2006 - 00:00

Buenas perspectivas para la industria del limón

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En 2005, el valor de las exportaciones de limón fue de 350 millones de dólares.
La Argentina es, sin dudas, uno de los pocos países privilegiados en cuanto a las condiciones necesarias para el desarrollo de la producción agroindustrial.

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Y esto es en base a las excelentes condiciones agroecológicas que reúne, potenciada por la decisión de los productores que elevan los rindes de sus explotaciones, las diversifican y las hacen más sustentables desde la perspectiva económica y ambiental.

Pero el mundo nos plantea hoy un escenario mucho más complejo, con una demanda creciente de recursos como la energía y alimentos.

En cuanto a los alimentos, el desafío que se debe asumir es el de convertirnos en una verdadera usina, pero de alto valor agregado. Y es en este contexto en el cual algunas cadenas se encuentran con mayores ventajas en relación con otras.

«Hay ciertos indicadores que nos dan una pauta de qué industria está en mejores condiciones para agregar valor. Puede afirmarse que la mayor retención para procesamiento interno de productos en fresco nos muestra una cadena más equilibrada y con mayor integración ya que, semejante captación interna de insumos, significa que el eslabón de procesamiento se encuentra con un interesante nivel de desarrollo. Y ése es el caso de la producción de limón en la Argentina» explica agrícola.biz.

  • Polo principal

    «Desde hace algunos años la Argentina subió al escalón más alto en el podio mundial en cuanto a producción y procesamiento industrial del limón. Y es en los alrededores de San Miguel de Tucumán en donde, desde hace algún tiempo, se construyó el polo limonero más importante del mundo», sostiene agrícola.biz en un informe.

    La importancia económica del sector se encuentra reflejada en números que impresionan y que, se vislumbra, sigan creciendo (a pesar de los malos resultados comerciales de la campaña actual).

    En el año 2005 el valor de las exportaciones de limón fue de 350 millones de dólares y de 1,5 millón de toneladas de producto fresco y la industria autóctona absorbió nada menos que 1,3 millón.

    El secreto para lograr esto es por demás sencillo: un proceso continuo de inversiones en plantas de empaque e industrialización que reflejan la importancia que tiene la producción de derivados a partir de un producto primario.

    Básicamente son 3 los subproductos que se obtienen a partir del limón: jugo concentrado, aceite esencial y cáscara deshidratada.

    Los mismos son utilizados como insumos de otras industrias por demás importantes: el uso principal del jugo concentrado es en la elaboración de gaseosas y otras bebidas sin alcohol; el aceite esencial es utilizado como saborizante en bebidas o como aromatizante en cosméticos y productos de farmacia, y la cáscara deshidratada tiene como destino la producción de pectina, que consumen la industria alimenticia y la farmacéutica como aglutinante.

    En el mercado de jugo concentrado, la Argentina es el productor número uno del mundo seguido por los EE.UU., reteniendo una cuota de mercado de 41%.

    Las razones para estar en esta posición es que, por cuestiones naturales sumadas a las inversiones mencionadas anteriormente, el jugo de la Argentina posee atributos de excelencia en su calidad como color, sabor, proporción de pulpa y relación sólidos solubles/acidez que aventajan a otros actores intervinientes.
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