Las enfermedades foliares afectan la generación del rendimiento por tres motivos. Uno de ellos es que «los patógenos ejercen su parasitismo aprovechándose de la energía producida por el cultivo. Así -según puntualizó Carmona-, los parásitos colonizan, crecen y se reproducen exclusivamente a expensas de la planta, generándole pérdidas de carbohidratos y nutrientes, que se podrían haber destinado a la reproducción. Por otra parte, la mayoría de las enfermedades foliares produce clorosis, necrosis, afectan la fotosíntesis, disminuyen la intercepción de radiación y aumentan la reflectancia. Además, suelen generar senescencia y desfoliación, afectando la intercepción lumínica».
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