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3 de abril 2007 - 00:00

Dicen en el campo...

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Javier María de Urquiza
  • ... que, si de declaraciones se trata, no estuvo demasiado feliz el secretario de Agricultura, Javier María de Urquiza quien, refiriéndose a uno de los sectores más flojos de su área, como es el de control sanitario, afirmó hace 10 días ( probablemente en una acto fallido, ante la presión por el temor de difusión de enfermedades), que el SENASA «realizará» el control sanitario de la hacienda que salga de las islas por la crecida del Paraná... ¿y con la que ya salió qué pasa? El hecho es que tal vez el secretario no conozca muy bien, o no haya sido suficientemente informado, sobre que la hacienda del Paraná «estuvo» saliendo de las islas desde octubre-noviembre pasado. Actualmente, además, ya no sale, en parte porque la que queda en esos lugares está aislada y no se accede a ella, y en parte también porque el « territorio» en esas zonas está igual de complicado, o más, que las islas. Por eso también, se considera escaso e inútil el aporte de $ 1 millón para forrajes de la hacienda afectada por el agua, que hubiera servido hace 4-5 meses atrás. De todos modos, no se sabe si por ésta u otras razones, el funcionario -que aún no llega a los 50 días de gestión-ya tuvo que soportar una situación que su antecesor, Miguel Santiago Campos, no sufrió en prácticamente 45 meses al frente de la SAGPyA: una silbatina en la pista central de Palermo. El hecho ocurrió el jueves pasado, cuando el funcionario colocaba una cucarda a un Gran Campeón en la promocionada muestra, de calidad ya internacional, Nuestros Caballos. Allí fue cuando las centenarias tribunas se hicieron escuchar, poniendo muy incómodos, además lógicamente a De Urquiza, al titular de la Rural, Luciano Miguens, y a Moreno... el «bueno», el titular del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) que, justamente, había concurrido a visitar la cada vez trascendente muestra equina.

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  • ... que la «declaración» del público no alcanzó para empañar el encuentro en el que, mayoritariamente, y por lógica, se hablaba de caballos y, especialmente, del auge que está recobrando la actividad a partir del fuerte incremento de las exportaciones, en especial, de ejemplares deportivos. Como en otros tantos rubros, los precios locales aparecen muy atractivos para los extranjeros. Pero parece que «el diablo quiere meter la cola», y a alguien se le ocurrió que se le podrían fijar los famosos (y controvertidos) «precios de referencia», sobre los que se tributan los impuestos, porque la gente de Alberto Abad, en la AFIP, teme las subfacturaciones. Sería una lástima que algún funcionario se vuelva a equivocar, como ya sucedido el año pasado con las manzanas, o el trigo, entre otros, y se termine cortando, como entonces, con las ventas al exterior... Pero no fue el único tema que se escuchó, también algunos granjeros comentaban los 20 centavos de subsidio, por docena, que finalmente recibirán los productores de huevos ($ 1,50 + IVA, por docena, de 48 gr., para híper y supermercados), que hasta ahora eran marginados del «buen trato» que recibían sus «primos», los procesadores de pollos, a quienes no se les subieron las retenciones, ni se les quitaron los reintegros, ni los persiguen por los aumentos de precios al consumo, a pesar de los acuerdos firmados con el gobierno. Es tan llamativa la situación que algunos ya se preguntan quién heredó la protección a este sector, que fuera el mimado y «modelo» de Roberto Lavagna.

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  • ... que otro tema «transversal» por estos días, fue el resurgimiento del conflicto con los costos de los fletes, negociación que se reabrió, y sobre el que puede haber novedades en los próximos días, ya que se esperaba que el mediador, Alberto Abad, volviera del exterior y pasaran los feriados. Aparentemente, las pretensiones sindicales, de la gente de Hugo Moyano, no es por la tarifa de los fletes, sino que pasan sólo por una cláusula que, por la premura del acuerdo anterior, se olvidaron de agregar y que, específicamente, incorpora los servicios de seguridad para los transportistas, que daría una empresa que ya se formó para ese fin, y cuya central está en Puerto Madero, aunque muchos sospechan que tiene más que ver con el sindicato. Considerando los u$s 1.500 millones que alcanzan los fletes, 4% que rondaría el «servicio» que se olvidaron de especificar en el acuerdo, implican la friolera de entre u$s 60-80 millones, lo que justificaría plenamente, que quieran reabrir las negociaciones. Es más, algunos empresarios del sector agroindustrial comentan que ya hubo amenazas de piquetes en cada planta, si no recomienza el «diálogo».
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