. ... que «¿dónde está el autor?» era la pregunta que se escuchaba sobre el fin de semana, y no justamente en arteBA o en la entrega de los Martín Fierro, sino en el ambiente agropecuario, más específicamente en el mundillo de las semillas. El interrogante surgió al trascender que finalmente la SAGPyA suspenderá esta semana la comercialización del maíz GA21, más conocido como «el banquinero» (debido al lugar donde, dicen, se habría encontrado el gen) y que provocó la detención de una serie de barcos con cereal argentino en Europa, tal como se consignó en esta misma columna varias semanas atrás. El escándalo, que se mantuvo solapado, se arrastra, en realidad, desde 2005, cuando el entonces secretario Miguel Santiago Campos aprobó el controvertido gen, saltando buena parte de las instancias y protocolos para aprobar un material de este tipo que en Europa sólo está autorizado para consumo animal. Aparentemente vanos fueron los intentos del actual titular de la SAGPyA, Javier María de Urquiza, ante las autoridades europeas para que « flexibilicen» su posición. El «waiver» no se consiguió y, antes de que se produzcan males mayores, parece que no queda más remedio que, finalmente, dar marcha atrás, al menos hasta encontrar una solución. El problema es que no se sabe cuánto más del maíz de la cosecha pasada está contaminado con el GA21 (lo que dispararía nuevas prohibiciones de ingreso a Europea para consumo humano) y tampoco qué sucederá con las 40-60.000 bolsas de semillas de esta variedad que estarían listas para salir al mercado local para la campaña gruesa que se iniciará en un par de meses. Para colmo, parece que la demanda de semillade maíz es tan grande que ya se estarían produciendo faltantes... ¡Lindo regalito!...
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. ... que si de «alterados» se trata, los exportadores de trigo que recibieron esta semana el pedido de informes de la oficina de Defensa de la Competencia ganaron la «pole position». Es que la acción judicial por eventual «cartelización» iniciada por los ruralistas de la poderosa CARBAP (Buenos Aires y La Pampa) en noviembre pasado, comenzó a dar sus frutos. La notificación oficial y el pedido de explicaciones se aprobó hace 10 días y desde entonces lo están recibiendo una veintena de empresas, las que deberán explicar, si son capaces, que ellas no fueron las culpables de la transferencia de recursos desde la producción hacia otros sectores que se produjo a partir de la aplicación oficial de los precios máximos de 370 pesos para la tonelada de trigo. El problema que enfrentan es que para hacerlo deben mostrar (lo que no es tan difícil) que el sistema tiene fisuras, está mal, y en ese caso, el culpable será el propio gobierno, que «propició» la actitud privada, sin tomar los recaudos suficientes para evitar las extraordinarias transferencias. ¿Se animará alguien a ponerle el cascabel al gato? Algo similar puede ocurrir en materia de carne, rubro en el que avanza otra presentación judicial, de julio del año pasado, y también de la misma entidad, donde se baraja la certeza de inconstitucionalidad, por el cierre de las exportacionesde carne vacuna. Lo que llama la atención es que la democrática actitud para el reclamo de los bonaerenses parece no haber sido copiada por las restantes entidades de productores del sector, incluyendo a la propia CRA, que preside Mario Llambías, y que «contiene» a los bonaerenses...
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. ... que «el autor» del desaguisado, mientras tanto, sigue disfrutando de su nuevo cargo, bajo perfil y significativo menor ritmo de trabajo, bajo el ala del jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Sin embargo, dicen, podría llegar a dejar el ostracismo de su cómodo destino actual. Es que hay rumores de alejamiento de la economista Beatriz Nofal de la Agencia Nacional de Desarrollo de Inversiones (en realidad, se dice que pasaría a Energía) y, también dicen, podría sucederla Campos. La versión no es tan descabellada. De hecho, cuando el vapuleado funcionario salió de Agricultura, ése fue el primer destino que se mencionó para él. Otro también vapuleado y que estaría buscando algún rincón más protegido parece ser el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, ahora prácticamente abroquelado en el Mercado Central de Buenos Aires, tras el alejamiento de su gente de otras plazas, como la de Liniers. Es que se comenta que los «morenistas» del mercado de frutas y hortalizas se habrían movilizado a Mendoza para «dar su apoyo» en el acto por el 25 de Mayo, apostando, tal vez, a que en una futura presidencia de la primera dama, los aires les sean más favorables que actualmente. Pero éstos no son los únicos funcionarios incómodos, al menos en estas áreas. Por caso, si bien finalmente el gobierno panameño levantó las restricciones para el ingreso de fruta argentina a ese país, las condiciones son bastante incómodas para el titular del SENASA, Jorge Amaya. Por un lado, lo obligaron a comprometerse a «mejorar los controles en origen». Además, un grupo de técnicos de ese país revisará las plantas de empaque locales, las zonas de producción y la «forma de certificación». Las sanciones se habían establecido cuando partidas de peras y manzanas llegaron a Panamá con insectos considerados « plagas». Por supuesto que la vergonzosa situación no impidió que, junto con De Urquiza, Amaya viajara a París, a la reunión anual de la OIE (Organización Internacional de Epizootias), donde volvieron a devolverle a la Argentina el estatus de «país libre (de aftosa) con vacunación», aunque el SENASA sigue sin explicar cómo se produjo el último foco de Corrientes, en febrero del año pasado.
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