El conflicto lechero se agudizó ante la falta de respuestas oficiales, a pesar de la gestión de buenos oficios que realiza el Ministerio de la Producción de Santa Fe para lograr que el Gobierno atienda reclamos de tamberos, que mantienen bloqueadas una treintena de plantas y reclaman un subsidio de 30 centavos en el litro de leche.
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"El panorama es con la misma cantidad de plantas bloqueadas en Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, productores descontentos y silencio oficial", describió Julio Aimar, referente de la Mesa Nacional de Productores de Leche.
Agregó que "el Gobierno Nacional debería darnos el paliativo que necesitamos, pero no hay respuesta oficial".
En tanto, el secretario gremial de Federación Agraria Agentina (FAA), Omar Príncipe, explicó que se realizó una reunión que iba a ser "entre los productores y referentes de la industria en el área de la producción santafesina que conduce el ministro Carlos Fascendini, pero concurieron sólo algunos representantes" de Sancor.
"El Gobierno Nacional debería tomar cartas en el asunto", indicó Príncipe.
Así, el desánimo se cernía sobre los tamberos al terminar una jornada sin soluciones a la vista en una medida por tiempo indeterminado.
Príncipe confirmó personalmente que el bloqueo a las plantas de Tío Pujio, Las Varillas y Totoras continuaba.
Otro tanto, ocurría con las 25 usinas lácteas de Santa Fe, según había relevado Guillermo Giannasi, vicepresidente segundo de la FAA y coordinador de la Comisión de Lechería.
Infructuosos fueron los intentos de dialogar con el presidente del Centro de la Industria Lechera (CIL), Miguel Paulón, durante la jornada.
Aimar recordó que la industria dijo que "no puede pagar el aumento de precios que reclamamos, estamos estancados desde julio del año pasado en 1,50 a 1,55 pesos el litro de leche".
Mientras, en Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires, frente a la Serenísima, se renovaba el bloqueo de los productores.
Hasta el momento se habían arrojado comprobables unos 500 mil litros de leche, lo que produjo declaraciones del director de la Agencia Santafesina de Seguridad Alimentaria, Raúl Samitier, que al referir que se arrojó leche frente a usinas lácteas, advirtió que no se pidió autorización para hacerlo.
"Nosotros vemos mal que se tire cualquier tipo de alimento dadas las necesidades que hay en cierto sector de la población, y para evitar cualquier tipo de riesgo, la leche debe ser pasteurizada", dijo.
Aimar, por su parte, replicó: "A nadie le gusta tirarla, hay que considerar todo lo que le damos de comer a las vacas para sacar un litro de leche".
El vicepresidente segundo de la Sociedad Rural Argentina, (SRA), Luis Etchevehere, señaló que "siempre obtenemos un No como respuesta por parte del gobierno".
"La lechería debe ser defendida porque es arraigo y trabajo, y el gobierno nacional es el responsable de no ofrecer al sector una alternativa a los problemas coyunturales", dijo.
"Desde hace un año y medio le presentamos al gobierno propuestas para resolver los problemas del sector lechero pero al igual que con la carne, el trigo y el maíz, obtenemos una respuesta negativa de los funcionarios", señaló Etchevehere.
Agregó que "el valor actual que recibe el productor de 1,5 pesos no permite cubrir los costos de producción de los tambos.
Entre ese valor y el precio de venta de la leche en las góndolas, de 6 pesos hay un margen que permitiría aumentar en por lo menos 0,50 centavos por litro el precio al productor sin perjudicar al consumidor", agregó el dirigente.
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