Robin Guyer, directivo de Lincolnland Agri-Energy, una compañía establecida en Palestine, Illinois, que produce etanol a través del proceso de molienda seca de maíz, estuvo en Buenos Aires invitado por MAIZAR «para transmitir una experiencia modelo». Fue uno de los oradores del VIII Congreso Nacional de Maíz, organizado por los ingenieros agrónomos bonaerenses el mes pasado. En el último newsletter de la entidad se publica una entrevista que le realizó Julián Martínez Quijano y que se reproduce.
Logramos lo que parecía imposible en alrededor de dos años, desde cero hasta la realización del proyecto, luego un año y medio para conseguir la financiación, y el mismo lapso para la construcción de la planta. Hemos generado nuevos puestos de trabajo en nuestra comunidad, le agregamos valor a nuestro maíz, a los productores y la comunidad. Hoy ya estamos pensando nuestro segundo proyecto. Tan pronto como se pueda veremos qué más podemos hacer.
La producción de etanol se disparó a partir de que la Clean Air Act descubrió que el MTBE era cancerígeno y no biodegradable, por lo que su residuo quedaba alojado en las napas por más de 500 años. La prohibición del uso de MTBE generó que se incremente la demanda de etanol como aditivo oxigenante de las naftas, y ahora atravesamos un período de transición.
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