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7 de abril 2009 - 16:45

El Gobierno aclaró que no prohibió compra de soja a Paraguay y Bolivia

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Argentina aclaró que no prohibió la compra de soja a Paraguay y Bolivia, tal como denunciaron importadores locales, aunque reconoció que sí modificó el régimen impositivo para esas operaciones.

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El titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, dijo en un comunicado que "la importación de soja está permitida pero la industria sojera tiene que pagar sus impuestos".

Las autoridades argentinas explicaron que dieron de baja un régimen de importación temporal de poroto de soja, que suponía beneficios impositivos, y lo suplantaron por un nuevo marco de regulación que "no establece ninguna prohibición de importación".

La Cámara de la Industria Aceitera Argentina (Ciara) había denunciado que las autoridades impusieron una veda a la importación temporal de soja desde Paraguay y Bolivia.

Echegaray explicó que "las casi 2,9 millones de toneladas que se importaron en 2008 desde Paraguay, Uruguay, Bolivia se podrán seguir importando pero deberán pagar previamente el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el impuesto a las Ganancias como cualquier otra operación de importación".

"Si los porotos de soja los quieren traer de otros países que no integran el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) o no cuentan con niveles de preferencias arancelarias 0 (cero arancel), además de IVA y Ganancias deberán tributar los derechos de importación y la tasa de estadística correspondiente", dijo el titular de la AFIP.

El funcionario alegó que el Gobierno de Argentina cambió el régimen "dentro del contexto económico internacional difícil", en una decisión "destinada a fomentar la comercialización de granos a nivel local".

Según el organismo recaudador, los molinos y aceiteras dejaron de pagar el año pasado 421 millones de dólares al Fisco al beneficiarse del régimen temporal de importación de soja desde países limítrofes.

La industria aceitera argentina dijo que la medida no beneficiará a los productores de soja locales ni tampoco los forzará a vender las millones de toneladas de la oleaginosa que los agricultores retienen en sus campos en rechazo a los impuestos a la exportación de granos y la caída de los precios internacionales.

De hecho, el cambio de régimen aduanero fue interpretado como una presión al sector agrícola en momentos en que se calcula que hay retenidas unas cinco millones de toneladas de soja por valor de unos 1.800 millones de dólares.

"Hoy hay millones de toneladas en los silos bolsas que a los ojos de cualquier ciudadano se aprecian desde la ruta. El país en su conjunto requiere que se promueva la cadena agro-industrial, que se fomente la comercialización, el transporte y los fletes garantizando el trabajo argentino y manteniendo la actividad económica indispensable para los momentos que nos tocan atravesar", dijo Echegaray.

"Tenemos producción de soja en silo bolsa y frente a la crisis no visualizamos razón alguna para mantener sistemas preferenciales de admisión temporal destinados a la compra de materias primas extranjeras cuando hay disponible en el país", añadió.

Argentina, tercer productor mundial de soja, importó y procesó durante 2008 unos 2,9 millones de soja de Paraguay, cuarto productor global, y Bolivia.

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