Ignacio Gómez Alzaga, integrante del Centro de Consignatarios Productos del País (CCPP), calificó la desregulación del Mercado de Liniers como «un paso para descomprimir una situación de mucha tensión» y atribuye, en parte, la fuerte oferta de esta semana en Liniers a que el sector «se dio cuenta de que faltaba algo en el negocio ganadero».
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Gómez Alzaga destacó: «Esto es un paso adelante manteniendo el diálogo y compatibilizando parcialmente algunos de los objetivos que necesitaba la producción y algunos objetivos del gobierno».
Acerca de los ingresos que se registraron la última semana, indicó que «no esperaba tanto volumen» y explicó que éste podría haberse dado «en parte por el paro agropecuario de 15 días -durante los cuales se vendió mucho menos hacienda que lo normal- y, después, por la demora de salida de hacienda de los campos, por un exceso de lluvias en abril», según indicó el consignatario a radio «Colonia».
También sostuvo, en el programa radial «Siempre que llovió, paró» que «la gente sintió la falta de Liniers, y esa falta hizo que por ahí tuviera una tracción posintervención un poco mayor que lo normal. La gente se dio cuenta de que faltaba algo en el negocio ganadero».
Consultado sobre la posibilidad de que la intervención del gobierno ocasionara una pérdida de credibilidad del Mercado de Liniers dijo: «Nunca pensé en esa posibilidad porque hay una unión bastante cercana entre los productores y los consignatarios; sabemos cómo funcionamos y cómo funciona esta cadena».
«Lo que percibo es que hay mucho interés por el vientre, que hace un mes no había y hay una suba en los remates de entre 5% y 8% de la invernada, con lo que noto otro ánimo en la gente y una mejora real en el mercado». finalizó Gómez Alzaga.
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