Brasilia (EFE) - Técnicos de la FAO pidieron ayer más apoyo para la agricultura familiar en América latina, como forma de garantizar la seguridad alimentaria en tiempos de crisis.
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Delegaciones de 33 países latinoamericanos y del Caribe iniciaron en Brasilia los debates previos a la XXX Conferencia Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que se celebrará esta semana.
El encuentro estará marcado por la preocupación que ha sembrado en el mundo el aumento de precios de los alimentos y la amenaza de conflictos que acarrea.
Las primeras discusiones de los grupos técnicos se centraron en la necesidad de fortalecer la pequeña actividad agrícola, a fin de minimizar los riesgos para las poblaciones campesinas de menores recursos.
Hambre y la desnutrición
El jefe de la delegación uruguaya, Tabaré Bocalandro, alertó de la «persistencia del hambre y la desnutrición» en vastas regiones campesinas de América latina y el Caribe, pese a los aumentos que se han registrado en la producción de alimentos en los últimos años.
También dijo que, en el caso de Uruguay, se ha notado una fuerte reducción de la población económicamente activa en el área agrícola, que puede suponer aún más riesgos para la seguridad alimentaria en un futuro.
Según se concluyó en la primera de las reuniones, la búsqueda de la seguridad alimentariadebe ser una prioridad para los países de América latina y el Caribe, que son, paradójicamente, los mayores productores de alimentos del mundo.
De acuerdo con un informe presentado durante la primera cita técnica, la producción pecuaria latinoamericana tuvo el año pasado un valor de 79.000 millones de dólares y la región es la primera productora de carne bovina y avícola, así como de huevos, y la tercera en el apartado de cerdos.
Datos de la FAO señalan, además, que la agricultura familiar es responsable de entre 57% y 77% del empleo agrícola en América latina y el Caribe y en algunos países llega a responder a cerca de 70% de la producción.
Sin embargo, la pobreza campea entre los pequeños agricultores, que necesitan de un mejor acceso a créditos y apoyo para colocar su producción en los mercados, pues están marginados de los grandes circuitos de distribución.
En ese sentido, los técnicos plantearon dar un mayor impulso al programa «América latina y el Caribe sin hambre», que la FAO adoptó en 2006 y tiende a promover sociedades público-privadas para mejorar la vida de las poblaciones campesinas y también urbanas.
Los debates técnicos de la XXX Conferencia Regional de la FAO se celebrarán entre hoy y mañana y se inaugurará la fase ministerial, que concluirá el próximo viernes y deberá definir las acciones que el organismo impulsará en América latina y el Caribe hasta 2010.
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