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6 de marzo 2008 - 00:00

Granos, las estrellas de los mercados mundiales

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Los precios de las principales materias primas agrícolas baten récord semana tras semana y el ascenso continuaría al menos hasta el año próximo e incluso podría acelerarse, con fuertes consecuencias sobre las canastas familiares del mundo.

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La tonelada de trigo, que ya subió en torno a 150% en relación con febrero de 2007, podría valer entre u$s 550 y u$s 660 hacia el verano boreal. Lo mismo ocurriría en cuanto a la soja, que los analistas ven subir hasta u$s 730, un incremento de alrededor de 150% en relación con 2007. Los precios del maíz, en tanto, crecieron casi 50% respecto de un año atrás y deberían situarse en torno a u$s 250.

Trigo, soja y maíz son utilizados en la fabricación de alimentos básicos, como el pan, las pastas, las galletas o la cerveza, pero también para alimentar a las aves y los porcinos. La disparada de los precios debería implicar la continuación del remarcado de precios, según lo denunciado en numerosos países.

«Los precios de los productos agrícolas todavía tienen un potencial de crecimiento de al menos 10% en los tres próximos meses, porque hay muchos compradores inquietos sobre el riesgo de escasez a causa de la reducción de los stocks mundiales», afirmó Dax Wedemyer del gabinete US Commodities.

A mediados de febrero, el Departamento de Agricultura (USDA) había anunciado que las exportaciones estadounidenses alcanzarían un récord de u$s 101.000 millones en la actual cosecha. «Los productos agrícolas se convirtieron en un activo en sí mismos, sobre los cuales se puede invertir», subrayan analistas de Merrill Lynch, y no prevén una distensión de precios a corto plazo.

  • Impulsores

    Crecimiento de la demanda en biocombustibles (que absorben una parte de la producción de soja y otros cereales), alza del consumo en los países emergentes como China e India (donde los hábitos alimentarios cambiaron a causa del incremento del poder de compra de parte de la población) y reducción de las reservas forman un tríptico que impulsa los precios, concuerdan los especialistas.

    Un 30% de la producción estadounidense de maíz, que representa cerca de la mitad del mercado mundial, va ahora a la fabricación de etanol, afirma Merrill Lynch. Este porcentaje podría aumentar todavía en los próximos años si se atiende a la nueva ley de energía aprobada por Washington, que alienta a incrementar la producción del biocombustible.

    Los stocks de trigo estadounidenses cayeron a su nivel más bajo en 60 años, acorralados por la urbanización y la erosión de los suelos, que redujeron las superficies cultivables.

    «Mientras no se reduzcan las exportaciones estadounidenses, y los inversores no se aseguren de que los agricultores plantarán suficiente trigo, maíz y soja en primavera para la cosecha 2009, los precios de los productos alimentarios se mantendrán elevados», estima Nelson.

    Pero «con un dólar débil», que descendió más de 1,5 por euro, «no debemos esperar una reducción o incluso una pausa de los precios antes de 2009», advierte por su parte Joseph Victor, de Allendale.
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