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23 de mayo 2007 - 00:00

Invierten en genética para cabras

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La población de cabras con buena producción de leche y carne es muy escasa en la Argentina y existe una marcada diferencia entre los distintos tipos de cabras locales, donde predominan las razas lecheras Saanen, Toggenburg, Nubian y Pardo Alpina.

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Al respecto, Víctor Pedro Picat, presidente de la Sociedad Rural de Frías, dijo que «los productores que se inician tratan de formar el plantel poco a poco, introduciendo semen o machos de buena calidad para ir cruzando hasta conseguir el nivel productivo que justifique las inversiones en un sistema semiintensivo».

En la Argentina existen en la actualidad más de cien establecimientos caprinos lecheros en las provincias de Santiago del Estero, Catamarca, Salta, Córdoba, Río Negro, San Luis, Mendoza, Chaco, Formosa, San Juan, Buenos Aires y Tucumán.

Respecto de la cría de cabras para exclusivo consumo de carne, a partir de 1999 se importó a la Argentina una partida de material genético procedente de Australia y Nueva Zelanda.

Esta compra formó parte de una serie de importaciones de seis razas caprinas, una de ellas no existente en el país (Boer), con destino al INTA de Santiago del Estero y Catamarca.

Ahora, a casi diez años del inicio del proyecto genético-caprino, la experiencia fue desarrollada por apenas tres personas en el país, una de ellas Miguel Mellano, productor de Formosa.

La manipulación genética en las cabras es una técnica delicada, debido a que hay que realizar una compleja cirugía cuando se introduce el material genético (embrión congelado o fresco).

Francisco Rigalt, unos de los investigadores en la materia, detalló hace unos años cómo las cabras son sometidas a tratamiento de superovulación para lograr varios óvulos, una vez que fueron inseminadas.

La extracción de los embriones se realizamediante cirugía para asegurar la preñez de la cabra, y la técnica consiste en acostar las hembras, debidamente anestesiadas, a las que se les practican tres incisiones en la parte baja del abdomen.

En una de ellas se introduce el laparoscopio y en la otra una herramienta para hacer visible el útero.

Por otra parte, un laboratorio de transplante embrionario y extracción de semen caprino, único en su tipo en el mundo, funciona desde 2004 en la localidad formoseña de Las Lomitas.

El laboratorio se halla en la cabaña «Nuevo Milenium», a 300 kilómetros de la capital formoseña.

Según el dueño de la cabaña, Miguel Mellano, «éste es el primer laboratorio mundial de transplante embrionario y extracción de semen en una cabaña caprina, donde además se realizan análisis de brucelosis, controles embrionarios y ecografías a los fetos de manera constante».

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