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El plan del comisario europeo de protección del consumidor, David Byrne, estipula que a comienzos de 2006 deberán haber desaparecido de circulación los últimos cuatro antibióticos hasta ahora permitidos en la alimentación animal en toda la Unión Europea.
La medida tiene por objeto, entre otras cosas, impedir la propagación de agentes patógenos resistentes a los antibióticos que no puedan ser combatidos con los medicamentos existentes.
Los ganaderos añaden antibióticos en los alimentos para prevenir ciertas enfermedades o acelerar el crecimiento de los animales.
"Las crisis en torno a los alimentos en el pasado reciente nos han enseñado cuán importante es la seguridad de los alimentos animales", dijo Byrne.
Recalcó que hay que garantizar que "no quede en el mercado ninguna substancia que pueda representar un riesgo para la salud de seres humanos y animales".
Con estos planes, se hace aún más estricta la legislación de la Unión Europea sobre todos los aditivos a los alimentos animales.
La propuesta incluye el uso de vitaminas y substancias aromáticas, y obligará en el futuro a las empresas, al solicitar autorización para el uso de substancias, a demostrar que no representan riesgo alguno para seres humanos, animales ni el medio ambiente.
La legislación impondrá asimismo límites máximos en la dosificación de tales substancias.
Según la Federación Europea de Salud Animal (FEDESA), cada año se añaden 4.700 toneladas o el 35 por ciento del total de los antibióticos utilizados en toda la UE a la alimentación de conejos, gallinas, pavos, cerdos, terneros y ganado vacuno cárnico.
La propuesta de la Comisión deberá ser tratada próximamente por el Consejo de Ministros de la UE y el Parlamento Europeo.
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