Para girasol, el freno se muestra en las provincias del Norte, donde las siembras están francamente frenadas.
Finalizó la siembra de trigo de todo tipo en todo el país cubriéndose 5.380.000 hectáreas, 3,3% superior a la campaña precedente, pero 8,8% menor que la pronosticada al inicio de la campaña, según informó la Bolsa de Cereales.
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La sequía que sobrevendría en momentos de la implantación originó el recorte de las coberturas en gran parte de la región occidental triguera. Durante el fin de la semana pasada, se produjeron las esperadas lluvias que sólo incidieron con generosos milimetrajes sobre el centroeste y sudeste de Buenos Aires, diluyéndose en intensidad hacia el extremo oeste y con variables aportes en el sudoeste bonaerense, norte y centro de la Pampa, Entre Ríos y el sur de Santa Fe.
Excluidas del aporte hídrico quedaron las regiones deficitariasde Córdoba, norte y centro de Santa Fe, y las provincias norteñas. Con este escenario, y salvo situaciones puntuales, se mantienen en delicadas condiciones los plantíos de estas zonas, mucho más exigidos en aquellas regiones agrícolas de Santiago del Estero, Chaco, extremo norte de Córdoba y de Santa Fe y del este de Tucumán dado que atraviesan diversas fases en las cuales se definen los rendimientos sin humedad suficiente.
En casos extremos como en el norte y sudoeste de Córdoba, se están incrementando las superficies abandonadas. En la región central de esta provincia, los cultivos más tardíos son los más perjudicados. Se trata de lotes que, implantados con muy pocas reservas de humedad, desarrollaron escasamentedesde el punto de vista vegetativo.
Las lluvias cayeron finalmente sobre el extremo noroeste de Buenos Aires (15-25 milímetros) y el norte de La Pampa. La recuperación de los cultivos allí implantados es parcial dependiendo de las condiciones en que se encontraban antes del aporte hídrico. En el norte y en la región central bonaerense presentan muy buen estado, condición que se extiende hacia el sudeste.
Diferencia
El escenario difiere notablemente en el sudoeste, donde las lluvias también alcanzaron a sectores de los departamentos de Adolfo Alsina, Coronel Pringles, Saavedra, Puán y Coronel Suárez y Tornquist, entre otros, pero los registros sólo han mitigado la fuerte sequía que experimentan estas regiones.
Para el trigo, en algunos casos, y en especial, para las áreas que recibieron menores milimetrajes no alcanzan para revertir la complicada condición que muestra el cultivo. Sólo tuvieron una ligera mejoría, y se necesitaron mayores aportes hídricos.
El escenario descripto traducido en números equivale a que del total sembrado en el ámbito nacional aproximadamente 1,56 millón de hectáreas se encuentra en malas condiciones (29% del total sembrado) con elevada probabilidad potencial de pérdidas productivas. Otras 820.000 (15,2%) en estado regular, con posibilidades de reacción favorable si hay reposiciones de humedad en el corto y mediano plazo.
Finalmente, unas 3 millones de hectáreas se muestran en buenas a muy buenas condiciones (55,8%), con favorables perspectivas bajo un clima amigable.
La continuación del clima seco sigue frenando las siembras de girasol en las provincias norteñas. Sólo se han realizado algunas implantaciones en el extremo nordeste de Córdoba y en el noroeste de Santa Fe que recibieron lluvias muy modestas. Las áreas recientemente implantadas se localizan concretamente hacia la zona comprendida entre las localidades de Morteros y Suardi en Santa Fe y en zonas aledañas a las localidades de Balnearia, sur de Freire y Ramona en Córdoba. En Santiago del Estero y en Chaco, la dureza de la sequía paralizó la implantación. En consecuencia, el progreso de la siembra a nivel nacional alcanza a la fecha 15,3% de la superficie pronosticada (2,46 millones de hectáreas) avanzando en menos de un punto porcentual respecto de la semana precedente y mostrando un atraso de 4,5 puntos con relación a igual fecha del año anterior.
Los pronósticos climáticos no son alentadores para la mayor parte del mes de setiembre para estas provincias. La ocurrencia de las precipitaciones parece tener poca chance, y las expectativas de alcanzar una superficie girasolera mayor parecen diluirse aceleradamente. Los reportes señalan que para algunas áreas una esperanzadora lluvia dentro de los próximos días de alrededor de los 10 a 20 milímetros podría adicionar unas 20 a 30 mil hectáreas a las 250.000 hectáreas estimadas como ya concretadas en el Chaco.
De todas maneras, no se alcanzaría la superficie intencionada inicialmente en esta provincia. De continuar la sequía, también limitaría parcialmente la expansión calculada para el extremo norte de Santa Fe y en la región productora occidental de Santiago del Estero.
Impedimento
La ocurrencia de las lluvias aseguraría asimismo el desarrollo de los cuadros implantados que, por el momento, presentan buena condición.
Alguna excepción de esta condición podría haber en lo referente a lotes más tardíos por la incidencia combinada de bajas temperaturas, días ventosos y estrés hídrico. La preocupación por la persistente falta de agua se extiende a la zona productora del sur de Córdoba, donde la sequía impide generalizar los trabajos de presiembra.
Al norte de La Pampa y en sus regiones centrales al igual que en el oeste de Buenos Aires, las recientes precipitaciones alientan la esperanza de poder concretar la expansión de la superficie sembrada. Asimismo, el agua precipitada en sectores del sudoeste bonaerense, si bien no suficiente para recargar totalmente el perfil de los suelos, permitió al menos comenzar con el repaso de los barbechos realizados anteriormente con labranza convencional. En todas estas regiones, los pronósticos auguran incrementos en el área dedicada al oleaginoso.
Durante el viernes pasado se produjeron algunos aportes adicionales de agua originados por modestas precipitaciones en el sur de Buenos Aires y en la región central de La Pampa. En el sudeste de Buenos Aires, las precipitaciones del fin de semana humectaron suficientemente la cama de siembra y las reservas subsuperficiales parecen ser adecuadas. No obstante, la expansión de la superficie dedicada al cultivo parece limitada por la presión de la soja, particularmente hacia el oeste de la región (zona de Tres Arroyos y partidos vecinos).
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