Mas allá de la importante corrección de esta semana, la demanda de trigo, por parte de los países importadores, no reconoce aún un techo claro; los usuarios finales se niegan a racionar el consumo a la luz de los precios actuales.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los dos países del hemisferio sur que pueden dar vuelta la historia actual -Argentina y Australia- no logran mejorar sus perspectivas productivas y el mercado anticipa que las disponibilidades para exportación no serán relevantes.
En la Argentina la situación mejoró radicalmente a partir de las lluvias recientes que no por ello auguran una mejor producción, aunque alejan por el momento la amenaza de un recorte severo por sequía.
En Australia los cultivos siguen amenazados y con pocas posibilidades de mejorar a esta altura, con algunos pronosticadores acercándose a cifras de producción de entre 12 a 13 millones de toneladas. Los números oficiales también dan cuenta a esta altura de una producción de solamente 15,5 millones y el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) quedó extremadamente atrasado con una proyección de 21 millones de toneladas.
Mientras tanto, el gobierno ruso impondrá un impuesto del 10% a la exportación de trigo y de 30% a la cebada a partir del mes de noviembre, para evitar el costo de una alta inflación doméstica. Ucrania anunciaba poco tiempo atrás que sus exportaciones de trigo totalizarán solamente los 2,2 millones de toneladas en comparación con 9,5 millones exportados el año anterior.
Como consecuencia de esta explosión internacional en los precios del trigo, los pronósticos preliminares de la próxima campaña norteamericana hablan de un incremento de área de 4 millones de acres (1,6 millón de hectáreas) con respecto al ciclo anterior y el mercado de Chicago acusa esta posibilidad con un recorte de u$s 100 entre la posición diciembre/ 2008 y diciembre/2009.
El surgimiento en la demanda de trigo blando de los EE.UU., sustentado principalmente por países como Egipto, que estuvo muy activo en los últimos meses, determinará un incremento en las próximas cifras de exportación del USDA, que debería neutralizarse con una disminución equivalente en el uso de trigo forrajero proyectado en esta campaña.
La soja sigue acusando la circunstancia de una caída productiva en los EE.UU. que si bien no comprometen inmediatamente el esquema de oferta y demanda mundial, podría tener consecuencias en el próximo ciclo. La siembra de Brasil se encuentra demorada por el arribo tardío de precipitaciones, fundamentalmente en el Estado de Mato Grosso, el más importante en términos de producción sojera, y esta circunstancia hace temer por el potencial de rendimientos de esa región.
Firmeza en granos
También contribuye al clima de firmeza que últimamente se viene registrando en los mercados de granos la continua caída del dólar que ha determinado que no solamente los cereales hayan registrado últimamente precios récord sino también el resto de las materias primas. El índice CRB (Commodity Research Bureau) que mide una canasta de distintas materias primas que cotizan en mercados de los EE.UU. ha vuelto a registrar recientemente un nuevo alto del contrato.
A pesar de que los precios de los fletes se han encarecido marcadamente, esta circunstancia no ha determinado ninguna desaceleración en las exportaciones mundiales. Tampoco las cotizaciones del crudo, que también se encuentran en niveles jamás observados, determinaron una desaceleración en el consumo.
También sigue fluyendo dinero fresco hacia las plazas de materias primas, que los inversores utilizan como instrumento de diversificación de carteras, aunque esto no es la causa directa de esta suba sino más bien una consecuencia de ella.
La dependencia mundial por soja en el mundo, seguramente continuará en el curso de la campaña 2007/08 como resultado de la falta de disponibilidad de otras oleaginosas como la colza o el girasol.
Según la perspectiva de la analista de Prudential Bache, Anne Frick, las cuatro causas endógenas de la reciente suba en los mercados de oleaginosas son:
La perspectiva de una caída mundial en la producción, liderada por el cultivo de soja;
La declinación de la relación entre los stocksmundiales y el uso proyectado para las semillas oleaginosas, pero también para el trigo y los granos forrajeros;
La lucha entre los diversos cultivos para lograr capturar área a partir de la relación existente entre las diversas cotizaciones que se vaya registrando;
El sostenido crecimiento de la industria de los biocombustibles, un uso nuevo que ha determinado un notable ensanchamiento de la demanda mundial.
Dejá tu comentario