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10 de mayo 2007 - 00:00

Los commodities, en la mira de los chinos

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«En nuestro país, el eje es la figura presidencial, con lo cual la economía depende de sus decisiones, y en esto nada puede preverse ni proyectarse demasiado», sostuvo el economista Juan Carlo de Pablo en un panel moderado por Aníbal Alvarez y John Murphy, de Maizar, durante un seminario de maíz.

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«Los estilos no se cambian, por eso te gusta el estilo presidencial o no. Sabemos que no tiene ministros, sino funcionarios que ocupan espacios ministeriales y así todas las decisiones recaen en su persona», indicó el economista.

Como caso de crecimiento mundial, De Pablo mencionó a China que, desde el punto de vista económico, comenzó a insertarse abrumadoramente en los mercados del mundo. «Desde el punto de vista poblacional, por ejemplo, supone 1,3 millón de chinos, en una transición que lleva tres décadas y que durará otro tanto, insertándose en la economía mundial.»

En este sentido, señaló que el tema para el productor agropecuario es evaluar qué hacer frente al crecimiento de China (y de otros países), y correr los riesgos. «Los productores sojeros apuestan a un mercado en donde se colocan granos que no tienen consumo interno y en una negociación bilateral; el grande es China, por lo que la Argentina nada puede hacer ante sus decisiones comerciales», explicó.

  • Afectados

  • El desarrollo de los países no afecta a los otros países, que son una entelequia estadística, sino a las personas que habitan los países. De hecho, señaló que «no hay nada más neutral que la apertura de mercados, la regulación o la desregulación del mercado, pero en todos los casos siempre habrá ganadores y perdedores, por eso hay que tomar el mundo como viene, y a los chinos como vienen». En este sentido, agregó que «es lógico que los sojeros amen a los chinos y los que fabrican camisas odien a los chinos. Son las reglas del juego».

    «Lo que hicieron en el INDEC debería ingresar en el libro Guinness. Hay reglas sobre lo que se puede hacer con los índices, es decir, hicieron inventos para responder al estilo presidencial, como es el caso del índice de precios en el que inventaron una cifra».

    Según su evaluación, lo que ocurre con los controles de precios es que se aplican de manera diferencial. «Los controles de precios son selectivos, como es el caso de los precios máximos en Liniers, por lo que hay empresas a las que les aumentaron entre 10% y 20%, mientras que la incidencia real es de 30%».

    En la Argentina, la motivación por los biocombustibles no puede ser política; consecuentemente el planteo debe ser económico y no político.

    «Aprovechar los recursos disponibles es lo más racional para cualquier economía, igual que la especialización laboral para aprovechar estos recursos. Sin embargo, en la Argentina, este mecanismo básico resulta carísimo y, por ende, impracticable», sostuvo.

  • Lectura politizada

    «La lectura profesional dice que si hubo una crisis caíste fuerte y luego te recuperaste fuerte. La lectura politizada dice que caíste menos que antes y que te vas a recuperar más rápido que antes», agregó.

    Para el consultor, el futuro de la economía y del PBI ha sido fluctuante durante los últimos 130 años, por eso no hay que hacer caso a las predicciones de las crisis, porque las crisis no avisan.

    La idea de destrucción constructiva es muy importante para pensar las cadenas de valor, pues hay un sentido de coordinación; lo cierto es que cuando hay un conflicto no es posible pensar fraternalmente porque el problema es un conflicto, pero aun en el desacuerdo se puede crecer.

    La agenda tiene que ver con las circunstancias; uno tiene que esperar que el segundo período sea similar a esta parte del ciclo.

    Al ser consultado sobre si invertiría en la Argentina, dijo: «Si fuera un inversor, invertiría con la incertidumbre de la economía argentina. La respuesta tiene que ver con las consideraciones adicionales a las que debo tener en cuenta: el gobierno. De todos modos, hay que pensar si el proyecto tiene sentido económico, luego ver si te permitirán producir el gobierno, los piqueteros, etcétera».

    Para De Pablo, uno de los desafíos es pensar qué sé hacer yo que los chinos todavía no. Los chinos aprenden, por eso representan una amenaza.

    Cuando uno introduce una distorsión en un sistema, la historia dice que, de acuerdo con la lógica de desenvolvimiento de las cosas, todo vuela por el aire en algún momento.
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