ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

5 de marzo 2008 - 00:00

Los fertilizantes naturales prometen más rendimiento

ver más
Naturales, biológicos y orgánicos, los nuevos productos se aplican en trigo, soja y maíz. En la Argentina, no les afecta el faltante de gas natural para su fabricación. Los técnicos recomiendan incorporarlos como un sistema complementario.
Una nueva generación de fertilizantes naturales, biológicos y orgánicos, que se abrió camino en el mercado de los nutrientes, comenzó a ser utilizada desde la siembra hasta semanas antes de la cosecha. Se trata de productos que garantizan el aumento de rendimientos que superan los 300 kilogramos por hectárea de soja, maíz y trigo.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Probados durante mucho tiempo y con excelentes resultados en la agricultura intensiva -en viveros y el sector frutihortícola-, los promotores de crecimiento ( inoculantes) y los fertilizantes foliares han saltado ahora de los invernaderos a las grandes extensiones de cereales y oleaginosas de la Argentina.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) anunció que el uso de fertilizantes llegará a 34 millones de toneladas en los próximos cinco años debido a la alta producción de alimentos y biocombustibles en el mundo.

En la Argentina, la nueva generación de fertilizantes naturales y biológicos tiene la ventaja de poder resistir un faltante de gas natural, porque los procesos de elaboración no son dependientes del petróleo. Gustavo Ferraris, investigador del INTA Pergamino, consideró a estos productos como una «tecnología innovadora» y aseguró que los «promotores de crecimiento» pueden provocar aumentos de hasta 10% en los rendimientos de los cultivos.

El explosivo aumento del precio de los fertilizantes convencionales hace tentador el reemplazo de una tecnología por otra, es decir de los fertilizantes de base (urea, fuente de nitrógeno y fosfato diamónicofosfato monoamónico, ambos con fósforo) por sólo la utilización de inoculantes o fertilizantes foliares.

Para Ferraris, la aplicación de nutrientes es sinónimo de ganancias pero no recomienda reemplazar una tecnología por otra, sino complementarlas. La Argentina podría gastar en urea más de $ 853 millones invertidos en trigo y $ 918 millones en fosfato diamónico en la campaña 2008-2009.

Según datos oficiales, en urea, en los cultivos de trigo y maíz se gastarán más de $ 1.458 millones y en fosfato diamónico la inversión se elevará a $ 4.387 millones en trigo, maíz, soja y girasol.

«Los aminoácidos son compuestos que intervienen en la formación de proteínas cuya función en el metabolismo es actuar en distintos lugares de la planta como en el sistema radicular, proteger contra la variación de temperaturas extremas, estrés hídrico, heladas, defoliación, darle estructura a la planta y mayor sanidad durante todo su desarrollo», analizó el ingeniero químico Carlos Piccone.

  • Bacterias seleccionadas

    A través de los inoculantes se introducen en las semillas bacterias del suelo que han sido seleccionadas y cultivadas en plantas industriales. «Estos fertilizantes e inoculantes permiten economizar y usar racionalmente los nutrientes que se le aportan al cultivo en los momentos más convenientes y se pueden utilizar con otros fitosanitarios, como herbicidas, insecticidas o fungicidas», indicó Piccone.

    Las más comunes son Azotobacter y Azospirillum, y pseudomona spp, pero también hay otras específicas como el Bradyrhizobium, conocido como rizobio, que se utiliza en el cultivo de la soja.

    Estos microorganismos provienen del suelo y son favorables para el desarrollo de las raíces que crecen y al hacerlo multiplican la superficie de exploración para proveerse del agua y los nutrientes.

    «Por los distintos aportes que realizan son muy económicos, ya que « biocontrolan enfermedades a través de microorganismos», aclaró el ingeniero Vicente De Felice, asesor técnico de empresas de biotecnología.

    Trabajos desarrollados en la actividad privada indican que en 80% de los casos suelen encontrarse respuestas que oscilan entre 5% y 10% en el incremento, aseguran en el INTA.

    Los técnicos explicaron que el resto de la aplicación de micronutrientes -cobre, zinc, manganeso, magnesio, boro, cobalto-y macronutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio se aplica por vía foliar (hojas) en distintas etapas del cultivo.

    En el caso del trigo el momento de aplicación es la etapa vegetativa (se lo observa como pasto), en soja se los pulveriza en el inicio de la floración o cuando están recién cuajadas las primeras chauchas, donde posteriormente se formará el grano.

    En maíz, en cambio, es conveniente, según las investigaciones, cuando tiene la quinta o sexta hoja desarrolladas. Para todos los fertilizantes foliares, las temperaturas más frescas son las ideales para pulverizar porque las hojas (estomas) se encuentran receptivas y la eficiencia aumenta.

    Las algas hacen su aporte, ya que hay fertilizantes desarrollados con una base acuosa de éstas que ayudan a contener y trabajan como vehículos de los micronutrientes.
  • Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Otras noticias