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Fuentes de la OMC dijeron que la delegación estadounidense había presentado en esas negociaciones una propuesta que parte "del principio de la prohibición general para las subvenciones a la pesca para después negociar algunas excepciones adecuadas a esa regla".
Asimismo indicaron que esta propuesta "ofrece potencialmente una estructura simple, administrable, que se puede cumplir y que es realista para reforzar las disciplinas sobre los subsidios a la pesca".
Además de Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Nueva Zelanda y Filipinas, otros países como Australia, Brasil, Pakistán y Venezuela, expresaron su apoyo a la oferta estadounidense.
Otros países como China, Malasia, India y Sri Lanka subrayaron la importancia de que se haga también referencia a determinadas provisiones especiales y diferenciadas en beneficio de los países en desarrollo.
Japón, por su parte, insistió en su propuesta de que la negociación comience teniendo en cuenta un menor número de subsidios prohibidos y uno más amplio de los que estarían permitidos, al tiempo de que los países miembros vayan presentando sus ofertas liberalizadoras.
Los surcoreanos, por su parte, expresaron su preocupación porque se puedan dar muchas concesiones en ese área comercial y recordaron que en las negociaciones para la Ronda de Doha se partía "de cero subsidios y ahora se está hablando de una prohibición general", e instaron a las demás delegaciones a hacer más concesiones.
Los representantes de la Unión Europea (UE), por su parte, destacaron que las negociaciones en este grupo "ya han hecho enormes progresos" ya que todos los participantes están de acuerdo en que hay que terminar con los subsidios no beneficiosos.
Los seis países que dieron su apoyo a la propuesta estadounidense ya presentaron en noviembre pasado una oferta similar, consistente en la prohibición en principio de los subsidios a la industria pesquera para después negociar algunas excepciones.
Entre las excepciones figuraban las relacionadas con los gastos gubernamentales en infraestructuras generales, ciertos programas de seguridad social relacionados con la pesca como podría ser la formación profesional para contribuir a una transición de esta industria a otra.
No se descartaba tampoco incluir como subvenciones no prohibidas las otorgadas para el gasto público para el acceso o las destinadas al desmantelamiento de estructuras.
La Declaración ministerial de Doha (2001) instaba a mejorar las disciplinas de la OMC sobre las subvenciones a la pesca y reflejaba las preocupaciones de los países miembros por los efectos perjudiciales que ese tipo de subsidios pueden tener para el comercio, el desarrollo y el medio ambiente.
Las subvenciones a la pesca constituyen entre el 20 y el 25 por ciento de los ingresos de ese sector industrial. Se estima que el 75 por ciento de las poblaciones de peces son objeto de explotación plena o sobreexplotación, o están significativamente agotadas.
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