Lo aseguró hoy en Londres el director de la Organización Internacional Agropecuaria, Pedro Landa. La industria productora de alimentos orgánicos en Argentina es "la única que está creciendo" a pesar de la crisis económica, dijo. "No sé si podría levantar al país, pero sí puede levantar al que se involucre en la producción orgánica y a la gente de su entorno", afirmó.
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Se trata de "un ejemplo exitoso de los que se necesitan en este país", agregó.
"No sé si podría levantar al país, pero sí puede levantar al que se involucre en la producción orgánica y a la gente de su entorno", afirmó Landa en un seminario organizado por la Embajada argentina.
El acto reunió en Londres a representantes de distintas empresas productoras argentinas de alimentos orgánicos, como fruta fresca, vegetales, cereales, azúcar, aceite o carne.
En el seminario se destacó que la industria orgánica cuenta con la calidad como principal carta, por lo que se cobra un sobreprecio destinado a proteger el medio ambiente y mejorar la situación del trabajador agropecuario local.
Según Felipe Caprioli, director de la empresa Olive Grove con sede en Mendoza, "es fundamental que cada uno de los que participan en el proceso de producción sean especialistas en orgánicos, desde el productor, hasta el distribuidor, pasando por el empaquetador".
Los expertos coincidieron que en la Argentina se dan unas condiciones inmejorables para fomentar la producción orgánica porque en su vasto territorio hay variedad de climas que permiten la diversificación de cultivos. La Argentina es uno de los seis países en todo el mundo cualificados como productores orgánicos y posee tres millones de hectáreas dedicadas a ese tipo de producción.
"El 90 por ciento de sus productos orgánicos están destinados a la exportación; un 10 por ciento va a Estados Unidos, mientras que la Unión Europea (especialmente Alemania y el Reino Unido), su principal cliente, recibe un 80 por ciento", explicó el director de la OIA.
El consumo local es prácticamente inexistente porque los argentinos aprecian la producción alimenticia nacional sin necesidad de que sea calificada de orgánica y porque la crisis económica no les permite pagar el precio.
La Argentina, tiene una modesta producción orgánica comparado con el volumen de su producción alimenticia convencional, pero "en Mercosur sólo la producción orgánica de Brasil crece al ritmo argentino", dijo Landa.
Los principales problemas a los que se enfrenta hoy esta industria en la Argentina es que "los créditos bancarios no existen y los productores necesitan firmar acuerdos, generalmente privados, con el comprador, que ha de adelantarles dinero para salir adelante", explicó Landa.
Fuera de las fronteras, los productos argentinos encuentran también barreras como el proteccionismo.
"El camino hacia el mercado internacional está sembrado de pesadillas", afirmó Roberto Jellinek, director de Building Bridges, una compañía que trabaja con pequeños productores.
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