Pollos muertos en Europa extienden la inquietud del sector
comercial y productivo. Pueden ampliarse los casos y generar
caos en el consumo.
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En tanto, Mecklemburgo, en la región oriental de la que forma parte la isla de Ruegen, impuso medidas restrictivas con la orden de mantener a todas las aves en los corrales.
El ministro de Agricultura y Protección de los Consumidores, Horst Seehofer, se dijo preocupado por la situación, que calificó como «muy seria», aunque invitó por la noche en Berlín a la población a no ceder ante el pánico.