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"Desde marzo hasta la fecha se operó un notable incremento en la producción de maquinaria agrícola, debido al crecimiento de una demanda inesperada de productos, luego de haberse encontrado un medio de pago o moneda de cambio que resolvió el problema de la falta de crédito", aseguró el gerente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA), Manuel Dorrego.
El corralito, dispuesto por el gobierno de Fernando de la Rúa, que congeló los fondos depositados en los bancos, sepultó la ya alicaída actividad del sector.
La imaginación gaucha, sin embargo, reflotó las antiguas prácticas de canje de granos por productos, en este caso maquinarias agrícolas, que posibilitaron una incipiente reactivación del sector y el reequipamiento de los chacareros.
En ese sentido, Dorrego explicó que con la plata en el corralito y las deudas pesificadas la única alternativa que quedó fue la venta a cambio de cereales.
"Esta forma posibilitó asegurar la operación a un precio que se ajusta a los valores del cereal, que es la moneda con la que se vende una sembradora a una determinada cantidad de quintales de cereal, con valores que se mantienen a través del tiempo", indicó.
Recordó que el crecimiento de la demanda fue de la mano con el aumento del precio de los cereales, que "se reflejó en el crecimiento de la actividad industrial de la maquinaria agrícola, una gran dependiente de la situación del campo".
El incremento del precio del cereal y las oleaginosas, que en el caso de la soja se duplicó respecto del año pasado, jugó un papel decisivo en la reactivación del mercado, ayudado también por la devaluación de la moneda, explicó.
Pese a la dolarización del precio de los insumos agrícolas, que en un momento obligó a los productores a disminuir, por ejemplo, las dosis de fertilizantes y la presunción de un regreso a la siembra convencional, la lista de maquinarias más buscadas es encabezada por la sembradora directa (SD).
La SD es un sistema de siembra que se realiza sin necesidad de roturar el suelo, aprovechando las ventajas del barbecho de cultivos anteriores (restos de hojas y cañas de maíz, por ejemplo, que fertilizan el suelo y permiten la conservación de la humedad).
Dorrego explicó que el 80 ó el 90 por ciento de la demanda apunta a la compra de maquinaria agrícola nacional y son muy pocos quienes buscan la maquinaria importada.
En cambio, la maquinaria importada se ubica en el segmento de los tractores y las cosechadoras, que hoy tienen un costo mayor.
Respecto de las cosechadoras, el directivo de la Cámara aseguró que "hubo una demanda muy grande, que por ahora se concentró en los equipos importados, porque las de origen nacional no alcanzan para abastecer el mercado interno".
Una cosechadora importada puede superar el millón de pesos, pero las maquinarias de industria nacional se ubican en cifras que alcanzan los 500 mil pesos.
El otro rubro que comenzó a moverse es el de las pulverizadoras autopropulsadas y de arrastre, con preferencias que se ubican en las maquinarias de origen nacional. La devaluación de la moneda argentina, y su ubicación en valores muy parecidos al real, favoreció también la competitividad para la exportación de equipos agrícolas que "hoy tienen como destino Brasil, algunos países limítrofes y Europa".
Las preferencias de los compradores extranjeros se concentran en los acoplados graneleros, tipo tolva, que posibilitan movilizar grandes cantidades de un lado a otro del campo.
Pese a la etapa de bonanza que se vive por estos días en el campo, falta aun la herramienta fundamental, el crédito: "Si aparece el crédito, creo que la reactivación del sector de las maquinarias sería mucho mayor", recalcó Dorrego.
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