«Esto marca la mejora de la competitividad de algunos cultivos frente a otros, como las oleaginosas, y la necesidad de agregar valor local para contrarrestar los costos de comercialización y transporte, sobre todo en aquellas localidades que están lejos de los puertos», señaló Oliverio.
Además de aprovechar las oportunidades, el desafío planteado por la fundación exige superar las limitantes que hasta ahora vienen frenando el crecimiento potencial de la Argentina.
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