La poca receptividad del actual gobernador correntino, Arturo Colombi (UCR) respecto de los problemas del campo en su provincia, despertó la creatividad de los ruralistas. Así, desde el sudeste correntino -Curuzú Cuatiá- partirá un chasqui (especie de correo a caballo utilizado hasta el siglo XIX) hacia la casa de gobierno cruzando toda la provincia, recolectando en su itinerario las demandas del sector.
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Pero el gobernador Arturo Colombi (UCR), enrolado en la Concertación, tiene otro problema: la birome nacional reduce el margen de maniobra de todos los gobernadores, pero si se comparan los números de Corrientes con los de otras provincias, es obvio que la birome se convierte en tenaza.
A principios de 2005, luego del cierre de las exportaciones de carne, los correntinos generaron las primeras manifestaciones masivas contra la política agropecuaria del kirchnerismo. En los hechos fueron un prenuncio de la actual unión de las entidades; es que la ganadería, además de estar enraizada en la esencia misma de la provincia, es fundamental para su economía y soporte excluyente de las localidades del interior.
El chasqui saldrá hoy a las siete de la mañana, desde las cuatro bocas de Curuzú Cuatiá en el sudeste provincial, lugar de uno de los piquetes más duros, para llegar a la plaza 25 de Mayo de Corrientes mañana al mediodía.
Productores y sus hijos, distribuidos en postas a lo largo de un camino de más de 450 kilómetros, atravesarán casi toda la provincia a caballo, como ellos dicen «más rápido que el tren bala». Lógicamente, la llegada a la Gobernación será acompañada por una caravana.
El chasqui llevará un petitorio concreto, los ruralistas saben que el gobernador no está en condiciones de imitar a su par de Santa Fe, Hermes Binner, o de asumir posturas tajantes, tampoco lo pretenden, pero tres años de destrato del gobierno nacional, ya es demasiado tiempo, la ganadería de Corrientes que depende de las exportaciones, languidece. Igual que la mayoría de las economías regionales. El tabaco, por ejemplo, contribuye con 10% de retenciones, cuando la totalidad de los productores son minifundistas, por eso no resulta creíble el argumento de redistribución esgrimido desde el mismo gobierno provincial tratando de defender a su alineación.
Se espera ahora que Colombi asuma la defensa de los intereses legítimos de su provincia.
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