El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
"La Unión Europea y los Estados Unidos han llegado a un acuerdo de fase uno sobre los intercambios comerciales de vinos que protegerá las denominaciones de los vinos europeos y afianzará el mayor y más valioso mercado de vino de la UE", afirmó un comunicado de la Comisión Europea.
Según los términos del acuerdo, firmado en Washington, el gobierno norteamericano propondrá al Congreso de ese país limitar la utilización en Estados Unidos de una serie de 17 apelaciones como Borgoña, Chablis, Champán, Chianti, Madeira, Oporto, Málaga y Jerez.
Hasta el momento, esos nombres de vinos son considerados como términos semigenéricos en Estados Unidos.
La idea, a largo plazo, es prohibir por completo la utilización de esas 17 denominaciones para los vinos producidos en Estados Unidos, indicaron fuentes europeas.
Hasta ese momento, los vinos que benefician actualmente de esas apelaciones podrán conservarlas por un "período limitado", cuya duración exacta no fue establecida. Y ningún nuevo producto podrá recibirlas, según la misma fuente.
Como parte del acuerdo, EEUU eximirá además a la UE de sus nuevos requisitos de certificación, aceptará los principios esenciales de las normas de etiquetado de la UE y se comprometerá a intentar resolver cualquier problema bilateral relacionado con el comercio de vino a través de consultas informales.
En cambio, los estadounidenses estarán autorizados a utilizar, "bajo ciertas condiciones y por un período limitado", expresiones tradicionales europeas como "chateau" o "classic", precisó en un comunicado la Comisión Europea, responsable de negociar el acuerdo en nombre de los 25 Estados miembros de la UE.
"Estoy encantada de que hayamos logrado finalizar este acuerdo tan importante al cabo de 20 años de negociaciones intermitentes. Estados Unidos es nuestro principal mercado, con unas importaciones de vino de la UE que en 2004 ascendieron a casi 2.000 millones de euros", afirmó la comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel.
De acuerdo con el convenio firmado, Estados Unidos y la UE reconocen explícitamente los nombres de los vinos de la otra parte en calidad de "denominaciones de origen", lo que eliminará la incertidumbre jurídica existente en torno al comercio de vino de uno y otro lado del Atlántico, especialmente en Europa, durante varios años.
Noventa días después de la entrada en vigor del acuerdo, comenzará una segunda fase de negociaciones que, entre otras cosas, incluirá un diálogo sobre indicaciones geográficas, denominaciones de origen donde se tratará del futuro de los antiguos términos semigenéricos, uso de menciones tradicionales, vinos de bajo contenido de alcohol, certificación y prácticas enológicas.
Dejá tu comentario