Este viernes 1° de mayo entra en vigencia el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que contempla reducción de aranceles, cuotas preferenciales y un marco normativo para la radicación de inversiones. Especialistas estimaron que, a partir este trato, las exportaciones argentinas al “viejo continente” tienen la capacidad de duplicarse de acá a 2030, aunque advierten que muchas empresas deberán adaptarse y cambiar su visión de negocios.
ABECEB proyectó un salto de casi 80% en las exportaciones a la UE de acá a 2030, desde los u$s8.500 millones actuales a los u$s15.100 millones. La estimación se basa en que el pacto habilita una ganancia de participación de los productos argentinos sobre la demanda de importaciones europea, desde el 0,3% al 0,5% sobre el total.
Las exigencia de las normas europeas presenta un gran desafío para las empresas argentinas
Sin embargo, Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de ABECEB advirtió que “la pregunta no es si el acuerdo generará oportunidades, sino qué parte de esa oportunidad están las empresas en condiciones de capturar”, ya que “eso exige pasar de una lectura comercial a una decisión de negocio: medir brechas de cumplimiento, asegurar trazabilidad, revisar reglas de origen, adaptar capacidad productiva, cerrar acuerdos logísticos y anticipar inversiones”.
“El 0,5% no es un escenario de mercado: es una meta de ejecución. Para alcanzarla, las empresas deberán decidir ahora dónde competir, con qué estándar, con qué inversión y en qué plazo. Quien no traduzca el acuerdo en un plan operativo perderá valor frente a competidores que ya estén usando el nuevo marco como plataforma de escala”, acotó.
A nivel sectorial, el mencionado informe señaló que es la exportación de maní donde se verifica ”menor brecha entre el acceso que abre el acuerdo y la capacidad de abastecimiento”. Esto se da ya que Argentina es el primer exportador mundial y la infraestructura está dimensionada para escalar sus ventas.
Para el resto de los productos que se envían al “viejo continente” se identifican algunos desafíos. En soja, el condicionante es la trazabilidad que exigen los europeos. En carnes, el limitante es el número de frigoríficos habilitados por la UE respecto al volumen potencial y que ampliar esa capacidad lleva tiempo. A su vez, el incremento de la exportación de vinos está condicionado por el posicionamiento, debido a que el acceso inmediato aplica solo para vinos con precio de aduana de al menos u$s8 por litro, en un contexto de una demanda muy arraigada al compre de origen europeo. Por último, para Abeceb la reconversión de proveedores autopartistas para cumplir las reglas de origen no se puede hacer de un día para otro.
Desde la Cámara de Exportadores celebraron que “el acuerdo pone a Argentina en un camino de normalidad al acotar la aplicación de derechos de exportación, impuesto en el cual nuestro país se ha destacado como anomalía a nivel global”. Aun así, advirtieron que los beneficios “podrían ser matizados por una serie de factores, tales como la magnitud acotada de las cuotas (que aún restan distribuir intra-Mercosur), la introducción de una salvaguardia bilateral europea para diversos productos agrícolas, y ciertas normativas europeas que podrían configurarse como barreras no arancelarias”.
Acuerdo Mercosur-Unión Europea: el potencial en materia de inversiones
En materia de inversiones, ABECEB recordó que la UE ya es el principal emisor de Inversión Extranjera Directa (IED) en Argentina, al concentrar el 40% del total, destacándose en particular el peso de las empresas españolas.
Hacia adelante, Abeceb estimó cuánto pueden incrementarse las inversiones europeas a raíz del acuerdo, mediante un modelo denominado de “Aceleración por Certidumbre Institucional” que toma el stock base proyectado a 2025 y asume que el tratado actúa como un factor de reducción de riesgo país, permitiendo que la tasa de expansión del stock pase de un ritmo inercial de reposición (2% anual) a una tasa de crecimiento de entre el 3,8% y el 4,2% anual.
Como resultado, se llegó a una proyección de captación de flujos acumulados por entre u$s15.000 millones y u$s20.000 millones adicionales para el período 2026-2030, la mayor parte orientada a apuestas con foco en la exportación. De este modo, el stock total de IED superaría los u$s90.000 millones.
“Más allá de los diversos factores ya estructuralmente positivos, en la medida que Argentina acelere la mejora de competitividad de su economía logrará posicionarse como socio destacado frente a los demás países del Mercosur, y podrá generarse un marco de confianza para potenciar las inversiones europeas y sostener una senda de crecimiento y desarrollo para nuestro país”, señaló al respecto la Cámara de Exportadores.
Por su parte, Aldo Abram, director ejecutivo en la Fundación Libertad y Progreso, destacó el acuerdo entre los bloques, ya que los ciudadanos podrán “tener una mayor disponibilidad de bienes y elegir entre aquellos que sean de mejor calidad y mejor precio”. Por otro lado, reconoció que va a poner en competencia a aquellas firmas que producen lo mismo a ambos lados del océano Atlántico, pero que esto “las va a obligar a invertir para ser más eficientes”.
“Por último, están los exportadores, que van a tener ahora acceso a un mercado mucho más grande, y eso les puede permitir invertir para ganar eficiencia de escala, lo cual, a su vez, también genera más producción, más empleo, más crecimiento y más bienestar económico para la gente”, agregó el economista de corte liberal.
Pablo Quirno: "La cantidad de dólares que va a entrar en Argentina es realmente inédita"
Esta semana el Canciller, Pablo Quirno, fue “telonero” del presidente Javier Milei en la Expo EFI, que nucleó a actores importantes del empresariado y la política argentina. En su discurso, el exsecretario de Finanzas aseguró que “los recursos y capacidades humanas siempre estuvieron en el país”, pero “lo que había que hacer era canalizarlos en inversión”. "La cantidad de dólares que va a entrar a la Argentina es realmente inédita", expresó con pleno optimismo, luego de celebrar los u$s100.000 millones que las empresas comprometieron en el marco del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI).
“Argentina no vuelve atrás. Nuestra misión es vender nuestro país en todo el mundo y así generar condiciones para que el sector privado sea el que crezca”, profundizó el funcionario.
Vale recordar que el acuerdo establece la eliminación progresiva del 91% de los aranceles vigentes entre los bloques. Para el Mercosur, esto significa fundamentalmente mayores cuotas de exportación de productos agropecuarios, mientras que para la Unión Europea implica más posibilidades para colocar en nuestro territorio productos de la industria automotriz, químicos, y algunos alimentos (como vinos y quesos), entre otros. De todos modos, cabe recordar que el acuerdo entra en vigor de manera provisoria, a la espera de la decisión del Tribunal de Justicia y el Parlamento de la UE.
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