Schiavi, Calvo, Palacio y el resto de los jugadores de Boca se retiran con preocupación, tras la derrota sufrida como local ante Colón.
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Boca sintió mucho las ausencias de Battaglia y Bilos en la mitad de la cancha, por eso le faltó prolijidad para manejar la pelota y eso resintió el ataque porque los delanteros no eran bien « alimentados» por los mediocampistas, lo que facilitó el trabajo defensivo de Colón, donde se destacó netamente Federico Lussenhoff.
Colón fue cauteloso. Primero se defendió tratando de hacer pie en la mitad de la cancha, y con el correr de los minutos se fue soltando en ataque, de igual a igual. Jugó siempre con la obligación de ganar de Boca, y con el correr de los minutos se paró en su campo para salir con velocidad de contraataque y así creó cuatro situaciones muy claras antes del gol de Iván Moreno y Fabianessi, que definió el partido.
Boca no encontró nunca la pelota. Insúa participó muy poco del juego y Neri Cardozo corrió mucho y mal, porque nunca pudo desbordar a Chitzoff y terminó sin peso ni en ataque, ni en defensa. Por eso Palacio y Palermo estaban aislados en ataque, y aunque crearon algunas situaciones de gol, lo hicieron gracias a su capacidad individual y no al apoyo del equipo.
En defensa, la velocidad de Denis y Fuertes desnudó la lentitud de Schiavi y Daniel Díaz y si no convirtieron más goles fue por falta de precisión en la definición y por un par de atajadas de Ezequiel Medrán.
Colón les hizo un gran favor a Gimnasia, Vélez, Independiente y hasta a River, porque el campeonato se abrió para cualquiera de ellos. Lo que promete que las últimas 5 fechas van a ser muy dramáticas y con un final de pronóstico reservado. Boca perdió en el peor momento, cuando tenía que afirmar su liderazgo y se le vienen diez días en los que puede quedarse con todo (campeonato y Copa Sudamericana) o terminar con las manos vacías.
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