Década Bolt: la llegada al trono del hombre más rápido
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Se dijo muchas veces que el triple campeón olímpico de los 100 y 200 metros (hizo el triplete también en 4x100m, pero le retiraron la de la posta 2008 por doping de un compañero) corrió más rápido y dio menos zancadas que ninguno. Según la Fundación Nacional de Ciencia de EEUU, daba 41 pasos; sus competidores 44. Algunos estudios afirman que en su momento dulce promedió 44 km/h, y hasta pudo alcanzar los 48.
¿Cuántos de estos datos intervinieron en Beijing 2008? Todos y ninguno. Porque Bolt ganó el oro olímpico y dejó en la memoria la mejor marca de la historia hasta entonces incluso teniendo la zapatilla izquierda atada en forma precaria.
Video gentileza del canal oficial del COI.
El 16 de agosto de 2008, a días de cumplir 22 años, la nueva figura del atletismo tenía muy en claro su plan para la final olímpica de los 100 metros: "Estaba emocionado. Cuando comenzó la carrera, necesitaba hacer los primeros 50 bien". Lo contó en "Yo soy Bolt", una película-documental de 2016 narrada por él mismo donde también describe que su referencia era Powell. "Lo esperaba ver siempre a él", dijo.
Cuando llegó a los 80 metros, se dio cuenta que su rival ya no estaba. Abrió los brazos, contra todas las normas, y empezó a festejar en plena carrera. ¿Su tiempo? 9.69 segundos, récord mundial. El Nido de Pájaros de la inmensa capital china estremeció. Pero Bolt entendió todo, y antes de recorrer otros 100 metros festejó con el público, hizo ademanes.
El entonces jefe del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, lo criticó por una supuesta falta de humildad, de ser demasiado ampuloso en su alegría y de no felicitar a sus rivales. "Lo celebré porque lo sentí. Era por eso que había trabajado tanto. No podía creer que por fin lo había logrado", expresó Bolt en su documental.
Su vida cambió para siempre, no sólo porque consiguió ser campeón olímpico, sino porque también lo hizo con récord mundial. Lo que cuentan son los títulos, pero no es lo mismo cuando viene acompañado de una plusmarca. Y esto ocurrió muy pocas veces. Eddie Tolan (EEUU) hizo 10.3 en Los Angeles 1932. En Tokio 1964 Bob Hayes (EEUU) registró 10 segundos, y cuatro años después, en México, cuando comenzó a usarse el cronometrado electrónico, Jim Hines (EEUU), rompió la barrera y estableció 9.95.
En Seúl 1988 se vio una de las batallas más épicas de la historia entre Ben Johnson y Carl Lewis. El canadiense shockeó al mundo con sus 9.79 segundos, pero más con su doping positivo. Entonces, el estadounidense quedó con la plusmarca de 9.92. Luego, en Atlanta 1996, Donovan Bailey, de Canadá, rompió otra barrera y dejó el récord en 9.84.
Se podría pensar que Beijing 2008 fue el destino del camino de Bolt, pero en realidad significó un comienzo que culminó con ocho medallas doradas olímpicas y 11 títulos mundiales. "Sentí que era el David Beckham del atletismo", confesó alguna vez. Es que desde ese momento se transformó en una estrella global al que apuntaban todas las cámaras. Y tras el éxito deportivo llegó el comercial y también el social y las mujeres. Pero nada lo frenó hasta una lesión en la posta 4x100 en el Mundial de Londres 2017, el torneo de su retiro.
Otro 16 de agosto, pero de 2009 y en Berlín, Bolt ganó su primer mundial. Esa noche dejó el tartán azul en llamas. El tablero amarillo del Estadio Olímpico marcaba un nuevo récord histórico, ahora de 9.58 segundos, luego de otra carrera endemoniada del caribeño.
"¿Yo una leyenda? Me dirijo a eso, pero en dos años no puedo serlo", reflejaba la agencia AFP esa noche en Alemania. El mismo joven risueño que en Beijing se alimentaba con comida chatarra y se vio obligado a cambiar su plan nutricional soñaba con ser recordado como uno de los grandes del atletismo. Diez años después, su leyenda será inolvidable.
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