Nicolás Mejía, de su partido histórico en Wimbledon al debut con Colombia en Copa Davis

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A los 18 años, el colombiano Nicolás Mejía vive uno de los períodos más intensos de lo que él mismo definió como su "corta carrera". En este 2018 atravesó partidos históricos en torneos de mucha trascendencia, lo que le significaron su primera convocatoria para integrar el equipo cafetero. Lo inevitable llegó antes de lo esperado: su debut en la Copa Davis.

Con una impronta madura a pesar de su juventud, el nacido en Bogotá el 11 de febrero de 2000 se fue del Aldo Cantoni de San Juan con sentimientos encontrados. Nunca olvidará la primera vez que jugó con los colores de su país, pero a la vez la derrota en el cuarto punto de la serie que Argentina le ganó a los cafeteros por 4-0 lo dejó un poco "triste".

Era un punto que ya no cambiaba el destino de la serie, pero a Mejía le sirvió para vivir en carne propia la experiencia de jugar para su país. "Me voy con una sensación única, pero al mismo tiempo triste, porque hubo momentos en las que tuve mis chances, pero me apuré un poco. Creo que eso es también parte del proceso, me tienen que pasar esas cosas para aprender y mejorarlas", le dijo el número 6 del mundo en juniors a ámbito.com.

Mejía es un caso atípico para el tenis sudamericano. Su estilo es agresivo, de golpes veloces y con un saque muy dominante. Cada movimiento evidencia su tiempo de aprendizaje en Estados Unidos. No es de sorprender que el capitán Pablo González lo haya convocado por primera vez.

"Me tengo que concentrar en mis capacidades y saber que si estoy ahí es porque lo merezco, sin importar quién esté al frente, pensando en lo que tengo que hacer", contó el joven colombiano que hace poco más de un año perdió a su padre tras un infarto, un episodio que todavía lo tiene presente y le cuesta superar.

Esta no será su última vez en el país, ya que en pocos días volverá para jugar los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires, donde será el tercer tenista de mejor ranking (era N°4 cuando cerró la clasificación) de la competencia. En tres semanas volverá a disputar uno de los eventos más importantes del mundo en estas tierras, en donde encontró a su mejor amigo del circuito: Axel Geller, finalista en Wimbledon juvenil.

"Jugar contra Argentina en Argentina es la mejor definición de cómo se vive la Copa Davis para un tenista. Es una experiencia que creo que me va a servir mucho, el tiempo lo dirá", argumentó, sobrio, Mejía.

El trabajo es su clave para crecer día, en una vital fusión con el compromiso con el equipo nacional: "Todas las semanas tengo que salir a la cancha con el mismo amor de dejar en alto el nombre de Colombia, sea la Copa Davis, un challenger, un future o los Juegos Olímpicos. No puedo variar eso. Representar a mi país es el honor más grande que tengo".

Su ascenso en el circuito junior es sostenido, pero un episodio puntual hizo explotar su carrera. En julio llegó a semifinales de Wimbledon en el cuadro de juveniles, en un memorable partido ante el local Jack Draper de casi cuatro horas y media en el que perdió 7-6 (5), 6-7 (6) y 19-17 y terminó siendo uno de los encuentros más largo de la historia en categorías menores.

"Se ha hablado mucho al respecto, creo que es el segundo más largo de la historia de los juniors. El nivel juvenil en este momento es muy competitivo. Me sirvió mucho para saber que tengo todas las condiciones para hacerlo en ese circuito, pero al mismo tiempo soy consciente que el camino es muy largo y lo que queda tengo que trabajar muy fuerte", analizó este fanático del Deportivo Cali y de las corridas de toros.

No es frecuente que un sudamericano obtenga buenos resultados en canchas tan rápidas y menos aún en juveniles. Pero Mejía esconde un "secreto": su vivencia en Estados Unidos.

"Es atípico, pero me crié allá y jugaba en canchas duras. Hace dos años fui a jugar en césped y me gustó mucho cómo se juega. Mi tenis se adaptó muy bien al pasto. Este año fue una de las mejores semanas de mi corta carrera junior. Espero volver allá muy pronto como profesional", se esperanzó.

Este 2018 es el año de explosión para Mejía, que vivió emociones fuertes, pero con un equilibrio poco frecuente en jugadores de su edad, apuesta todo al trabajo y el sacrificio. En su esfuerzo también deberá incluir un problema actual que viven todos los circuitos del tenis mundial, la polarización entre Estados Unidos y Europa.

Para superar esas diferencias tan notorias, el nacido en Bogotá piensa que es tan importante el compromiso diario como la gente que lo rodea, en una fusión cuasi romántica. "Hay que trabajar a conciencia y tener gente alrededor de uno que lo sepa llevar. En Europa o EEUU la gente está en lo que debe y no desviando su atención. Mientras uno tengo un equipo y la ambición, ilusión y el sueño intacto, lo único que necesitás es ese sueño, trabajar día a día y gente que lo guíe".

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