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Curiosamente el artículo 1° de ese decreto, comienza con un «aclárase» cuando en realidad originó una serie de reuniones en bancos y estudios jurídicos por la incertidumbre a la que en definitiva se deben pesificar ahora los créditos en la Argentina. Concretamente señala la norma que «las disposiciones contenidas en el Decreto 214 (el que pesificó los créditos 1 a 1) son aplicables a todas las obligaciones en dólares reestructuradas por la Ley 25.561 a la relación un peso = un dólar». Como esa ley, la de Emergencia Económica, ponía límites en la pesificación, sugiere que el 1 a 1 en realidad se aplica teniendo en cuenta esos límites.
Se intuye que no fue ésa la intención del decreto, pero abre las puertas a numerosas presentaciones judiciales basadas en esa indefinición. Todo por la improvisación y apuro por sacar decretos que seguramente obligarán a reformularlos.
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