A su vez, la crisis en el país redujo la actividad en toda América latina donde las ganancias cayeron 5,7%. De esa forma, los directivos del BBVA decidieron cubrirse, asumir el peor de los escenarios posibles y sanear toda su exposición en la Argentina, lo que les implicó destinar unos u$s 1.209 millones. Eso significó que el beneficio neto consolidado del principal banco español creciera 5,9% el año pasado, un crecimiento menor al que podría haber registrado si no hubiera tenido que aumentar 70% sus aprovisionamientos por la crisis local. Concretamente, los beneficios globales netos del banco ascendieron a u$s 2.110 millones, 5,9% mayor al beneficio logrado en 2000, pero u$s 673 millones menor al beneficio que hubiera tenido la entidad si no se hubiese aconsejado el aprovisionamiento total de los riesgos en la Argentina hasta dejar en cero el valor contable que el Banco Francés tiene en los libros del BBVA.
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