El equilibrio fiscal, el mantenimiento de la estructura tributaria, la continuidad de la batería de planes sociales, el inicio de un programa plurinanual de obras públicas (se llama Plan Nuevo Siglo y significaría una inversión superior a los 1.000 millones de pesos), la vigencia de las herramientas de atracción de inversiones y el congelamiento de la planta de agentes estatales son las prioridades para el próximo año.
La planificación formulada prevé la asignación de 45% de los recursos a los gastos corrientes (funcionamiento del aparato estatal) y 55% a los gastos de capital (inversiones). Esta distribución representa un avance en la calidad del gasto, porque el actual presupuesto vuelca 47,6% a las erogaciones corrientes.
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