Washington - El ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, dijo ayer que su país apuesta por el Banco del Sur ante las dificultades para lograr la redistribución del voto en el seno del FMI, y no descarta crear una especie de fondo monetario sudamericano. «Es perfectamente compatible la creación de instituciones más próximas a nuestros intereses en las que podamos tener mayor influencia», dijo a la prensa Mantega tras una reunión con Rodrigo de Rato, director gerente del FMI.
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El ministro brasileño afirmó que el Banco del Sur será «un banco de desarrollo, para financiar proyectos», y no ofrecerá préstamos de emergencia a países afectados por problemas de balanza de pagos. Señaló que para esos fines Brasil continuaría acudiendo al FMI, si lo necesitara, aunque añadió que no se descarta «la creación de una nueva instituciónque pueda suplir el problema de los desequilibrios monetarios y financieros de los países».
El Banco del Sur cuenta con siete socios fundacionales (la Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela), y Colombia pidió la semana pasada añadirse a la institución.
Mantega citó el conflicto en torno de la reforma del FMI como una de las razones por las cuales Brasil ha apostado por el Banco del Sur. «Estamos en una lucha tremenda para elevar la participación accionaria de Brasil de forma que tengamos un peso político mayor, para pasar de 1,4% (del voto) a 2%», dijo, y agregó: «Nuestras posibilidades de tener un peso político mayor en estas instituciones es remota».
En sus declaraciones a la prensa, Mantega también se refirió a la decisión tomada el miércoles por el banco central de su país de mantener inalteradas las tasas de interés en 11,25%. «Creo que hay espacio para que caiga más la tasa de interés. En los próximos años tendremos nuevas reducciones», dijo.
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