El dato es contundente y habla a las claras de lo que significa la agroindustria como motor de la economía argentina. Según remarca el economista David Miazzo, en 2021 las cadenas agroindustriales generaron u$s42.000 millones netos, lo que representa el 93% de las divisas netas que recibió la Argentina. A continuación el especialista analiza el actual escenario y hace foco en la necesidad de alivianar la carga tributaria y ofrecerle un marco de mayor estabilidad y previsibilidad a este sector estratégico.
Periodista: Teniendo en cuenta que el agro es el principal sector generador de divisas genuinas de la Argentina, ¿ cómo analiza el impacto que puede llegar a tener la sequía en la economía?
David Miazzo: Actualmente las estimaciones son que la sequía recortaría la producción en un valor estimado entre u$s5.000 y u$s6.000 millones y eso se traduce en entre u$s3.000 y u$s4.000 millones menos de exportaciones respecto de 2021. Por suerte los precios internacionales están ayudando, pero lo cierto es que en Argentina el agro representa el 70% de las exportaciones del país, pero si miramos los sectores de la economía que generan dólares netos el agro representa el 93% del total. Es por eso que las cadenas del agro tienen un rol central en generar dólares para tener una balanza comercial positiva sobre todo en este año, o en realidad como fueron los últimos tres, con una gran necesidad de e generar dólares para el país. Sobre todo porque no hay confianza para que lleguen dólares para inversiones y también hay mucha desconfianza en la capacidad de pago del país con lo cual no llegan dólares. Sin embargo, el dato positivo es que a pesar de la sequía este año el agro, en su conjunto, aportaría por exportaciones u$s38.000 millones, un valor que definitivamente es mejor que 2020 y por supuesto que los dos años anteriores. Lo que sucede es que la caída en el ingreso de divisas se lo compara con en 2021 que fue un año récord histórico con altos precios internacionales y volumen de cosecha. Así es que el panorama no es tan desalentador.
P.: ¿Qué tan viable es una economía que depende tan fuertemente de un solo sector en el que además influyen factores tan imprevisibles como el clima o la capacidad de compra de sus importadores?
D.V.: Por supuesto que una mayor diversificación de las exportaciones y tener más sectores exportadores es algo muy positivo y necesario para lograr no solo una mayor cantidad de dólares sino también mayor desarrollo ya que siempre las actividades exportadoras terminan pagando mejores salarios, implementando mayor tecnología, entre otras cuestiones. Entonces trae muchos beneficios y está claro que se debe tratar de hacer todo lo mayor posible en lograr una diversificación y no depender en un 93% del agro. Pero también se puede hacer mucho para que crezca la propia exportación del agro, donde la cadena de la soja es el principal sector como aportante de divisas pero también tiene la mayor carga tributaria. Básicamente tiene todos los impuestos que hoy posee toda la economía y a eso se le suma el 33% por derechos de exportación. Eso nos lleva a preguntarnos qué sería de estas producciones con un nivel carga tributaria menor, con menos incertidumbre, como es el caso de la carne, el maíz o el trigo que tienen ciertas restricciones a las exportaciones.
P.: Uno de los mayores reclamos del campo es la eliminación total de los derechos de exportación, pero lo cierto es que hoy eso no parece ser factible en este contexto económico. Algo además que tampoco pudieron implementar otros Gobiernos. ¿Cuál sería el camino para que se logre no depende de esa caja tan importante para las arcas nacionales?
D.M.: Si no se discute una baja del gasto público todo parece imposible. Si no se baja el gasto público no se puede pensar en ningún momento que el país se desendeude, tampoco en dejar de emitir para cubrir el déficit, algo que genera inflación, y si no se baja el gasto tampoco se puede pensar en bajar la presión tributaria al campo ni a ningún otro sector de la economía. Más allá de eso, está claro que no se pueden sacar todos los derechos de exportación de un día para el otro y que tendría que ser un proceso gradual. En la medida que se vayan reduciendo eso va a generar un impacto en la producción que en la práctica haría incrementar la recaudación y la generación de dólares. Además, poner metas de una paulatina reducción puede ir generando expectativas para la decisión de inversiones. En ese proceso gradual se podría comenzar con las economías regionales que representan una porción muy chica de la recaudación, después continuar con carnes y cereales que contra soja representan una porción chica y por último la soja con un horizonte a más largo plazo. Algo importante para remarcar es que derechos a las exportaciones del agro no lo tienen países como Uruguay, Paraguay, Brasil, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Rusia o Ucrania, todos países que tienen producción agrícola importante. Entonces si ellos pueden no tener derechos a las exportaciones porqué en Argentina sería imposible.