Cruce de comunicados ayer por la retirada de Aguas Argentinas. El directorio de la empresa confirmó que se va del país dando comienzo a la rescisión del contrato. Desde el Ministerio de Planificación respondieron que iniciarán una demanda contra la privatizada por abandono de la concesión. Era todo previsible. Se dará una batalla legal -extensa por cierto- en diferentes tribunales en los que las partes reclamarán compensación. Néstor Kirchner, de campaña en Florencio Varela, mantuvo la dura postura: «Si quieren irse, que se vayan». Todo apunta a que no será fácil, más allá del optimismo oficial, encontrar una nueva empresa que se haga cargo de la concesión. La razón: la baja rentabilidad y altas inversiones que se necesitan manteniendo al mismo tiempo el actual esquema tarifario. Hay cierto margen para el gobierno por las plazos que se contemplan para el retiro de la empresa.
Esto permite anticipar que la salida de Suez y los demás accionistas de la concesión será tan complicada como las negociaciones por un nuevo contrato que al final fracasaron.
«Este presidente -agregó- no va a permitir que esa empresa siga dejando sin cloacas y sin agua al pueblo argentino y encima quiera aumentar su tarifa.» (Ver nota aparte.)
Suez anunció el 9 de este mes su intención de retirarse de Aguas Argentinas, una de sus mayores operaciones de agua potable y saneamiento en el mundo, tras el fracaso de las negociaciones por nuevas condiciones contractuales que incluyera un incremento en las tarifas para el año próximo.
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