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"Este tiempo puede ser muy útil para nosotros. Una cierta pausa no es del todo mala, salvo para aquellos que piensan a corto plazo", afirmó el canciller en una entrevista publicada hoy por el diario Jornal do Brasil.
"El Mercosur se estaba convirtiendo en una especie de queso suizo" y necesita encontrar un rumbo, afirmó.
Amorim aludía así a las discrepancias internas y a las violaciones de las reglas comunes de la unión aduanera integrada por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
El Mercosur y la UE se citaron para una reunión ministerial en el primer trimestre del 2005 con el fin de iniciar un nuevo ciclo de negociaciones para un amplio acuerdo de asociación, que incluya la liberalización del comercio entre ambos bloques.
La nueva cita fue decidida luego de que el 31 de octubre pasado venció el mandato que la Unión Europea había concedido a sus negociadores y, consecuentemente, el plazo que ambos bloques habían fijado para llegar a un acuerdo.
En el encuentro ministerial que tuvieron a finales de octubre en Lisboa, la UE y el Mercosur reafirmaron su intención de llegar a un acuerdo, aunque no definieron nuevos plazos ni condiciones.
Amorim considera que la pausa en las negociaciones permitirá al Mercosur no sólo resolver sus problemas sino reglamentar sectores, como el de servicios, en el que los europeos tienen interés.
"Estamos en tierra incógnita y para muchas cosas aún no tenemos respuesta. En varias áreas que ellos (los europeos) están interesados, como en servicios, necesitamos ir probando porque todo es muy nuevo", afirmó.
El ministro dijo confiar en que el próximo año se avanzará tanto en las negociaciones con la UE como en las que realizan los países del continente para crear un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
"De haber cerrado esas negociaciones con prisa habríamos comprometido gravemente la posibilidad de desarrollo de Brasil en bases autónomas", dijo.
Según Amorim, el acuerdo también interesa a Europa.
"Tener la posibilidad de cerrar un acuerdo importante con un mercado como el Mercosur, que puede crecer, es algo importante. El valor político, estratégico y económico tal vez sea mayor para ellos que para Brasil", aseguró.
La opinión de Amorim es compartida por el francés Pascal Lamy, que hasta el mes pasado fue el responsable de Comercio dentro de la Comisión Europea y uno de los principales impulsores del acuerdo.
"La motivación profunda de la UE en el acuerdo es geopolítica. No es sólo un acuerdo comercial. Es político, económico y comercial", afirmó Lamy en una entrevista publicada hoy por el diario O Globo.
Para el ex comisario europeo, una cuarta parte del intercambio comercial del Mercosur es con la Unión Europea y hay una elevada inversión europea en los países suramericanos.
Según Lamy, el Mercosur aún se está construyendo y "no estaba listo" (para un acuerdo).
"Podríamos haber concluido un acuerdo, pero no el acuerdo que queríamos. Discutimos eso y decidimos que lo mejor era continuar negociando para mejorarlo", dijo el ex comisario europeo.
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