«Apoyamos a los países de mercados emergentes, incluyendo a Brasil y a otros de América latina, en sus esfuerzos por poner en marcha políticas económicas sólidas», señaló ayer la presidencia del G-8, que no citó por su nombre a los otros países latinoamericanos.
Según Aznar, era preciso enviar una señal de confianza en la situación de Brasil, que tiene «elementos que demuestran su solidez», pero que atraviesa dificultades en parte por razones políticas.
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