Julio De Vido,
ayer en su
despacho,
cuando firmó
el convenio
con Uruguay
para regasificar
gas
licuado.
El ministro de Planificación, Julio De Vido, y el de Energía e Industria de Uruguay, Jorge Lepra, firmaron ayer en el despacho del primero el convenio para regasificar gas licuado en una zona del puerto de Montevideo, y para instalar una planta con la misma actividad a partir de 2010.
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Hasta anoche no se difundió el texto del acuerdo desde Planificación, y tampoco hubo información en los sitios de Internet de Uruguay. Podría especularse que el gobierno de Néstor Kirchner trató de bajarle repercusión al tema en un momento de alta conflictividad en la relación bilateral.
Estaría influyendo el mal humor que provocó en Kirchner la situación que vivió en Santiago de Chile en la Cumbre Iberoamericana, cuando el presidente Tabaré Vázquez lo abrazó públicamente minutos después de haber autorizado la puesta en marcha de la pastera-Botnia sin habérselo informado con anterioridad.
Se afirma que por la misma razón Kirchner quiere evitar que Vázquez obtenga una entrevista privada con la presidente electa, el día en que asuma el gobierno. El temor oficial es que Uruguay procure obtener un gesto de distensión sin dar nada a cambio.
En ese contexto, el convenio por la regasificación pareció apurado desde el gobierno de Vázquez y, aunque se terminó firmando, tendría todavía varios aspectos abiertos. Sería una carta de intención en la que faltan resolver volúmenes de gas y cuestiones técnicas y legales.
Mecanismo
El proyecto consiste en importar gas licuado de terceros países, regasificarlo en el mismo barco en que ingresa el producto al puerto de Montevideo e inyectarlo en el gasoducto Cruz del Sur que originariamente se construyó para transportar gas argentino a Uruguay.
La iniciativa confirma que la relación en materia energética se mantiene bajo un paraguas, protegido de la conflictiva situación provocada por la instalación de Botnia. Pero uno de los puntos más importantes a definir es el cálculo del precio al que llegaría el gas a nuestro país, para que el proyecto tenga viabilidad.
Chile es el único país de la región que por ahora va a recurrir a la regasificación del gas licuado para superar la drástica reducción de las exportaciones argentinas.
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