Argentina tuvo deuda externa y default antes de poseer Constitución Nacional
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Guerra del Brasil. El primer empréstito que tomó la Argentina con el exterior iba a ser destinado para realizar obras públicas en la provincia de Buenos Aires y el puerto. Sin embargo se utilizó, en gran parte, para sostener el conflicto bélico con Brasil.
Actuó testarudo, en cambio, al exagerar la dureza insostenible en terminología sobre deuda pública y, por tanto, inconveniente para un presidente que puede esmerilar innecesariamente su figura cuando tenga que acordar. Si se endureció por meditación sobre su arranque con escaso poder político propio estaba bien. Si lo hacía enardecido porque verdaderamente la deuda pública latinoamericana es enorme e injusta en muchos aspectos también estaba bien. Es lógico. Los países americanos de habla hispana pagaron en los últimos 20 años 1,4 billón de dólares, 5 veces más de lo que recibieron en la década del '70, como recuerda el analista Norberto Galasso. Más todavía. En los '70 la guerra de Medio Oriente hizo temer a los ricos países árabes que los bancos de Occidente podrían apropiarse de sus fondos y amenazaron con retirarlos. Los grandes bancos recurrieron a elevarles la rentabilidad para retener los capitales. Así obligaron a débiles gobernantes latinoamericanos a tomar deuda externa a altas tasas que llegaron a 16%. Los gobernantes de nuestro continente justificaron hacerles el juego en satisfacer necesidades -o no tan «necesidades»- que siempre tienen las naciones en desarrollo aún frustrado. En la Argentina se gastó deuda pública tomada en hacer un campeonato mundial de fútbol creando estadios, construir el más moderno complejo televisivo latinoamericano («Canal 7» en 1978) y comprando el más moderno armamento para una eventual guerra contra Chile. Así se terminó usando, antes de que dejara de ser tope en tecnología, en Malvinas en 1982.
Néstor Kirchner -dentro de un gobierno camino a la madurez, quizá muy lentamente- será sólo una etapa de la deuda pública que podrá normalizarse y reducirse pero muy raro cancelarse antes de decenas de años.
Estamos como en el empréstito Baring Brothers que llegó al país desde Inglaterra en 1824. Se pactó a 40 años y se pagó recién en 80 con varios defaults o moratorias costosísimas en el lapso. Terminó pagándose casi 9 veces el monto original recibido en moneda constante. Insumió tres generaciones y una decena de presidentes argentinos.
¿Creerá el presidente Kirchner que él va a resolver la actual deuda pública argentina que es la más grande en default que haya conocido el mundo?
Porque creemos que hay carencias en este gobierno en conocimientos económicos, reproducimos la costosa trayectoria y experiencia del empréstito Baring Brothers en sus 80 años dramáticos en la Argentina.
No olvidemos que en 1885 en el periódico «El Censor» (pésimo nombre para prensa, dicho sea de paso), escribió Domingo Faustino Sarmiento esto por la deuda pública argentina: «Cada argentino nace con más de lo que pesa en plata». Han pasado 119 años y, también sobre deuda pública nacional, podemos decir que cada argentino actual y futuro nacerá debiendo más que lo que pesa en oro.
El arte del gobernante para enfrentar deuda pública es negociar con firmeza pero racionalidad. O empeorará las cosas. Saber que tener este tipo de obligaciones con acreedores internos y externos es problema de todos los países, no sólo de la Argentina, aunque nuestra deuda en default sea la mayor hoy internacionalmente. Requiere frialdad. Conocer el pasado para entender pero sin que Kirchner crea que «pasado» es sólo la década del '70 y la guerra subversión-antisubversión.
Pocos ayudan, porque para leer historia real, nos estamos acostumbrando a la minucia histórica como investigar si un ministro al trasladar los restos óseos de Manuel Belgrano retuvo o no un diente del esqueleto.
Conocer la evolución del crédito de la banca Baring Brothers -la estrella financiera internacional a comienzos del siglo XIX- es entender mejor el presente y no renegar tanto de nuestra suerte. No olvidemos que en la Argentina tuvimos «deuda externa» -ésa de la Baring desde 1824- antes de tener Constitución Nacional. La primera -y no aceptada por el interior por «unitaria»- fue recién de 1826.



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