édici (Economía del Bicentenario).- Entre 2003 y 2012, Latinoamérica registró las tasas de crecimiento más altas de los últimos treinta años. En este contexto, Argentina, con tasas por encima del promedio de la región y similares a las del Este Asiático, experimentó un inédito período de crecimiento sostenido.
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No pocos analistas coinciden en ubicar el origen del notable desempeño de las economías latinoamericanas en la última década en los altos precios de los commodities, el boom del comercio internacional y en las favorables condiciones financieras. Sin embargo, no debe pasarse por alto el papel protagónico de las políticas fiscales expansivas. Argentina es el ejemplo de ello: mientras el consumo interno explicó el 79 por ciento de la tasa de crecimiento del período, las exportaciones sólo dieron cuenta del 10 por ciento. Esto es, el gran crecimiento de la masa salarial y la incorporación de vastos sectores populares al mercado internoes un motor clave para entender la dinámica económica argentina.
Este enfoque, de todas formas, no desestima la importancia de las exportaciones, cruciales para la obtención de divisas (fundamentales para la adopción de políticas económicas autónomas y soberanas). La mejora de las condiciones externas en los primeros años del siglo permitió,tanto a Argentina como al resto de los países latinoamericanos, afrontar el significativo retroceso del comercio internacional y la caída de los precios de los commoditiestras el colapso financiero de 2008.
Si bien estos países tuvieron margen de maniobra para enfrentar la crisis internacional -evitando fuertes subas de la tasa de interés, ajustes fiscales y bruscas devaluaciones-, la pronunciada duración de la crisis pone en riesgo la capacidad de continuar implementando políticas anticíclicas ya que los superávits externos comienzan a agotarse.
Luego de cuatro años de crisis, y aun en un contexto global preocupante, es preciso evaluar l
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