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14 de abril 2008 - 00:00

Avatares de Washington

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Paul Wolfowitz
  • En la reunión del FMI y del Banco Mundial del año pasado, los comentarios en los pasillos no dejaban de mencionar un tema poco habitual para estas reuniones: el romance del entonces presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, con una empleada de la institución, Shaha Riza. Poco feliz fue el desenlace: provocó la dimisión del polémico presidente y, el final de la historia fue todavía peor si se tiene en cuenta que, tal como publicó el diario «New York Post», los amantes se separaron a raíz del escándalo. Ahora, con un bajo perfil que roza el anonimato, Riza fue reincorporada al Banco. Resulta imposible notar su presencia, porque trabaja «a distancia», para ser más precisos según una empleada próxima a ella, «desde casa». Por su parte, Wolfowitz tiene un cargo en el American Enterprise Institute, un centro de estudios conservador con sede en Washington.   

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  • Con el intento de imprimir su sello personal a la institución, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, se esfuerza por vaciar «un archivo grande» de problemas que dijo haber recibido de su antecesor, el español Rodrigo de Rato. «El FMI ha vuelto», afirmó Strauss-Kahn en la rueda de prensa de apertura de los actos de la asamblea. La frase, digna de una película de acción, refleja las intenciones del francés de colocar nuevamente al organismo en el centro de los debates económicos. La autopromoción de Strauss-Kahn es también a nivel personal. En una entrevista para un canal de noticias francés, habló en su lengua materna, como también lo hizo durante una rueda de prensa para responder a una pregunta de una periodista de Quebec (que también usa, aunque con diferencias, el idioma galo). Muy diferente era la posición de De Rato: cuando hace un año una periodista argentina le dijo si prefería que formulara la pregunta «in spanish», el entonces director gerente le respondió: «Prefiero en la lengua oficial. Me pagan en inglés». Su respuesta ilustra el estilo que adoptó De Rato en sus casi tres años y medio en el FMI, ajustado al guión preparado por los expertos del organismo. Strauss-Kahn, en cambio, habla con mayor libertad y soltura en nombre de la institución. La nueva postura es ya reconocida por algunos como por el ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, que aseguró que «desde que Strauss Kahn asumió el control las cosas cambiaron bastante. Dio un nuevo dinamismo».
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