En la revista «The Economist» de la semana pasada se analizó en profundidad qué está pasando en el mundo con el empleo industrial. La caída que está observando en países desarrollados es buena señal. Se explica con fundamentoel fenómeno, que de hecho no es nuevo, y se ejemplifica una de las causas: los hogares sólo necesitan una cantidad fija de heladeras, TV, autos, ropa y a medida que se vuelven más ricos, gastan más en servicios como vacaciones,salud y educación. La divisiónentre empleo industrial y servicios es redundante. No hay mejor ni peor. Para tener en cuenta, especialmente por el equipo económico hoy focalizado sólo en la industria.
También el porcentaje ha descendido en el resto de las economías desarrolladas desde ese año. La caída más abrupta se registra en Gran Bretaña, donde la proporción de estos empleos bajó de 35% a 14% de la fuerza de trabajo. La caída más leve fue en Italia, donde aún representan 22% del empleo. Alemania es la otra economía grande en la que más de un quinto de los trabajadores se dedica a fabricar productos. En Japón, el porcentaje se ha reducido a 18%.
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