Una de las tasas de referencia más importantes del sistema financiero acentuó su caída, lo que generó una polémica entre quienes creen que se trata de una cuestión transitoria y los que piensan que hay un cambio más profundo en la política monetaria del Central. En el eje del debate está la BADLAR (tasa que pagan los bancos por plazos fijos mayoristas a 30 días), que pasó de 10% anual a fin de 2006 a 7,80% anual la semana pasada.
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Dentro de la entidad financiera aseguran que se trata de un fenómeno estacional, por lo que «sería un error sacar conclusiones». Explican que el objetivo es que las tasas se ubiquen en terreno neutral, es decir, en un nivel similar al de la inflación (que este año se ubicaría entre 9% y 10%, al menos según la medición del INDEC).
Esta caída abrupta de la BADLAR llamó la atención de la mayor parte de los analistas. Según la consultora MVAS Macroeconomía, no puede considerarse esta disminución como sinónimo de política más laxa por parte del Central: «Lo ocurrido en enero y febrero obedece a cuestiones transitorias. La estacionalidad de este año fue más marcada que en años anteriores y el fuerte crecimiento del crédito generó un aumento de la liquidez». Al haber más fondos en el mercado, los bancos no tuvieron necesidad de acceder a nuevo financiamiento, lo que empujó para abajo los rendimientos.
En cambio, en Banco Río creen que el movimiento va más allá de una cuestión estacional. En su último informe señalan que «la política monetaria parece orientarse hacia una mayor flexibilidad». Y resalta que el agregado monetario M2 (circulante más depósitos a la vista) se ubica ahora muy cerca del techo de la banda, cuando todo el año pasado estuvo próxima al piso.
En caso de mantenerse las tasas de interés en terreno negativo, alertan los críticos, podría ayudar a recalentar todavía más la economía y acentuar las presiones inflacionarias.
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