A menos de dos semanas de las elecciones, todo vale. Desde anunciar rebajas de precios de 5% en supermercados (y sólo hasta final de mandato, el 10 de diciembre) hasta obligar a una reducción en las tasas para público y empresas. Sólo es marketing para la candidata oficial, sin posibilidad seria de que las medidas se hagan realidad (aunque generarían más irritación en el votante, como ya lo hace la manipulación del INDEC o como lo hizo el fracasado plan Moreno para convertir a todos los inquilinos en propietarios). El problema de fondo es otro: los ahorristas están retirando dinero de bancos para pasarse a dólares por la incertidumbre clásica que genera una elección presidencial en la Argentina. Por ello las entidades se mantienen líquidas para atender esta situación. Lo peor es que este intento de impulsar los créditos haría disparar más la inflación. Hasta China, aún en tránsito hacia un capitalismo pleno, aplica una lección básica de la economía, como limitar el crecimiento desmesurado de los préstamos, habida cuenta del alza de precios y el recalentamiento de su economía. Por lo visto, lejos se está todavía de aplicar en la Argentina esta receta ya indiscutida.
El gobierno quiere apurar el anuncio de nuevas líneas de crédito a tasas blandas para mañana o a más tardar para el miércoles. El objetivo es que las entidades ofrezcan créditos al consumo a 12% anual en pesos, mientras para la producción las tasas deberían ser de sólo 9%.
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Guillermo Moreno fue el encargado de transmitirle a un grupo de banqueros la intención de la Casa Rosada. En el encuentro del viernes a la noche participaron la titular del Banco Nación, Gabriela Ciganotto; el titular del Citi en representación de bancos extranjeros, Juan Bruchou, y un representante de bancos nacionales. Allí el polémico secretario de Comercio Interior pidió «colaboración» a las entidades y que presentaran un plan para poner en marcha de manera inmediata.
El viernes a la mañana, el presidente Néstor Kirchner había instado a las entidades a bajar las tasas de interés. «Si no lo hacen voy a tener que firmar la resolución que me diste el otro día», dijo mirando al ministro de Economía, Miguel Peirano. Eso sí, nunca quedó claro a qué medida se refería.
El plan consistiría en que cada banco fije un cupo para otorgar estas líneas a tasas diferenciales. Los préstamos personales no bajan de 30% de tasa, mientras el costo financiero total (sumando costos del seguro y gastos administrativos) llega a 50%. Por lo tanto, razonaban ayer ejecutivos de bancos, si se baja la tasa a 12%, la demanda podría ser casi infinita.
En el encuentro del viernes no hubo precisiones respecto del plazo de los préstamos (se habló de un año en promedio) ni del mecanismo de implementación. Esto quedó para ser analizado por cada cámara bancaria.
Ayuda
No se habló de subsidios por parte del gobierno. Pero se especula con una ayuda normativa por parte del Banco Central, que por el momento no ha sido definida. Entre las medidas en danza se habla de una mayor amplitud de plazos para pases activos, junto con una disminución de tasas. La entidad que preside Martín Redrado se concentró en prestar a uno y siete días a un costo inferior a 11%. Además, se trabajaría sobre encajes diferenciados (más bajos) para créditos que superen los tres años de plazo. De esta manera, los bancostendrían incentivo para ofrecer líneas de largo plazo destinadas a la producción.
Sin embargo, esta ofensiva sobre el sistema financiero tiene varios puntos oscuros. El primero es, lógicamente, que cualquier anuncio será tildado y sospechado de electoralista, faltando apenas 10 días para los comicios. Además, una inyección de fondos como la que generarían tasas tan bajas (por lo menos respecto de los valores actuales de mercado) tendría fuertes consecuencias inflacionarias.
También las AFJP entrarían en las medidas que están en plena etapa de análisis. Se obligaría a los fondos de pensión a que reingresen los fondos que fugaron al exterior y que sumarían más de u$s 500 millones en los últimos meses. Esto es posible debido a que la normativa les permite realizar inversiones en activos del exterior por un porcentaje que no puede exceder 10% de la cartera. Este punto podría ser directamente eliminado. Así, se buscaría mejorar la situación de liquidez en el sistema.
En los bancos aseguran que la suba de tasas de los últimos meses no responde a una campaña contra el gobierno, sino a estrictos motivos de mercado. Y citan que mientras los créditos continúan aumentando de manera significativa, los depósitos se estancaron totalmente.
Según la información oficial que divulga el Banco Central, los préstamos al sector privado aumentaron 3,3% en los últimos 30 días y 39% en términos interanuales. Los plazos fijos del sector privado, en cambio, cayeron 0,2% y fueron compensados por un aumento de 1,7% en las colocaciones a la vista, o sea la alternativa más conservadora. El resultado es que las colocaciones de los privados en bancos sólo aumentaron 21% en los últimos 12 meses, la mitad de lo que aumentaron las líneas crediticias.
«Tuvimos que aumentar las tasas de interés para que no se nos vayan más depósitos. Es lógico que la situación impacte en el costo del crédito, porque se termina trasladando», reconoció un banquero nacional.
Néstor Kirchner, por otra parte, acusa a los bancos de exagerar con el mantenimiento de la liquidez y pide que vuelquen esos fondos al sistema.
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