Es significativo el incremento en las demandas de bonistas de Nueva York. Sólo en el juzgado de Thomas Griesa hay 670 litigantes y 10 acciones de clase (involucran a todos los tenedores de determinado bono) por u$s 4.600 millones. Es cierto que el canje de la deuda con 74% de aceptación alcanzado solucionó gran parte del problema. Pero también lo es que en algún momento deberá encararse seriamente la situación de 26% restante. Cuanto más tarde, será más costoso.
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Según las estimaciones provenientes de estos estudios, los demandantes individuales reclaman una suma de u$s 1.500 millones. Pero el mayor monto surge de las acciones de clase, ya que son presentadas por un solo cliente pero en representación de todos los bonistas que poseen ese mismo título.
Quedan u$s 6.500 millones de bonos en default con jurisdicción neoyorquina, los cuales están en poder de ahorristas en todo el mundo. Se estima que alrededor de 70% de ese total ingresó en las distintas demandas presentadas ante Griesa.
Claro que hay miles de acreedores que desconocen que sus bonos forman parte de una acción de clase. En los próximos 60 días muchos de ellos deberán aclarar si deciden formar parte de la demanda colectiva o prefieren retirarse.
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