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La medida apunta a los productos que ingresan de China y Brasil, que estarían ejerciendo competencia desleal con relación a la industria local en tanto tienen precios ficticios debido a que son actividades subsidiadas en sus países de origen.
La decisión oficial, como era previsible, suscitóuna inmediata reacción en contra de industriales brasileños. Los fabricantes de calzado de Brasil anunciaron que van a pedir al gobierno de Lula medidas contra las barreras comerciales que nuestro país puso en vigencia para productos de ese sector y del de juguetes.
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