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A pesar de las buenas noticias que señalan una recuperación de la economía y el empleo, «es necesario mucho más para sacar al país del atraso provocado por años de una política económica que profundizó la crisis social, con retroceso en los salarios, y dramática situación de desempleo», afirmó el presidente de la CUT, Informate más
La CUT no acepta que «el mismo modelo (económico) sea continuado» por el gobierno de Lula, según Marinho, que llamó a convertir el «desarrollo social en la principal meta a ser alcanzada».
Tras el ajuste impuesto por Lula en su primer año de gestión -destinado a estabilizar la economía y evitar un estallido inflacionario que habría resultado especialmente gravoso para los trabajadores-, Brasil vive ahora una etapa de recuperación.
Por un lado, el gobierno se ha fijado una meta de crecimiento económico anual de 3,5%, pero los analistas afirman que llegará al menos a 4%. Además, las exportaciones y el superávit comercial baten récords mes a mes. Por otra parte, el riesgo país bajó en la era Lula de más de 2.000 puntos a alrededor de 615 en la actualidad, lo que permitió al Estado brasileño y las empresas privadas recuperar el acceso al mercado de capitales internacional. La producción industrial crece a un ritmo de 7,8% anual, las ventas minoristas a 8,5%, el desempleo cayó un punto en el último mes y se han creado 830.000 puestos de trabajo en lo que va del año.
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