«Nuestras notas se quedan igual. Subimos las calificaciones el año pasado a BB y ya dijimos que no esperábamos ninguna reforma o cambios mayores hasta las elecciones» de octubre de 2006, agregó.
«La presión se ha concentrado en asuntos políticos, no hubo presión de los otros partidos en el Congreso para que Brasil gaste más dinero, o incremente su déficit presupuestario, o algo así», añadió.
En cuanto a los efectos de las acusaciones de corrupción contra el ministro de Hacienda del gobierno del presidente
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