Así lo difundió ayer el Comparadas contra enero pasado, las ventas en los supermercados cayeron 0,9%, mientras que en los shopping crecieron 1,4%.
El derrumbe en las ventas de unidades físicas refleja el menor poder adquisitivo de la gente tras la devaluación y es producto de la estrepitosa suba de precios que se desencadenó desde el fin de la convertibilidad, que acumulan un alza de 74,6 por ciento en el primer bimestre del año respecto del mismo lapso del año pasado. Así lo admitió la coordinadora de Estadística de Comercio del INDEC, Mabel de Risio, quien señaló que la caída de ventas en los supermercados responde a «una combinación del estancamiento del poder adquisitivo de las personas y de la suba de precios de los productos». La gente gastó menos en el consumo de electrónicos y bebidas, y aumentó la demanda de lácteos y carnes.
A diferencia de los supermercados, la mejora en las ventas de los shopping centers está directamente relacionada con el fuerte impulso de la demanda por parte del turismo internacional, que llega al país favorecido por el nuevo esquema cambiario.
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