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El consorcio pedía ante el CIADI una compensación de 250 millones de dólares por los efectos que la crisis vivida por Argentina durante los años 2001 y 2002 produjo en sus empresas de energía.
La decisión involucra a la Empresa Distribuidora de Energía Atlántica (EDEA), Empresa de Energía de Río Negro Sociedad Anónima (EDERSA) y Empresa de Transporte de Energía Eléctrica por Distribución Troncal de la Patagonia Sociedad Anónima (TRANSPA).
"Nuestra relación con la Argentina, como hemos sostenido en cada oportunidad, con nuestras acciones e inversiones aún en los peores momentos de la crisis, es una relación de largo plazo, estamos comprometidos con el desarrollo del país y de su gente y creemos que esta decisión es un paso muy importante en esta relación", expresó Fabrizio Garilli, principal accionista del Gruppo Camuzzi.
Garilli le comunicó la resolución al ministro de Planificación argentino, Julio De Vido, durante un diálogo telefónico en el cual le expresó que la decisión abre la posibilidad de renegociar los contratos de las prestatarias de transporte y distribución de gas que opera Camuzzi en distintas zonas del país.
En octubre pasado, el grupo Electricité de France, ex accionista mayoritario de la distribuidora eléctrica Edenor anunció también el retiro de una demanda por 960 millones de dólares ante el CIADI.
Tres meses antes, las españolas Telefónica y Gas Natural habían hecho pública su renuncia a reclamos por 3.100 millones de dólares ante el mismo tribunal.
Las presentaciones contra Argentina se basan en el abandono de la convertibilidad monetaria y su paridad fija (peso uno a uno con el dólar) en enero de 2002.
Desde entonces, las tarifas de los servicios públicos privatizados tuvieron actualizaciones para los clientes industriales, pero no para los residenciales (casas de familia y pequeños usuarios) y las empresas demandan un aumento general.